- AGO. 11, 2009 - Foto - Política - EL UNIVERSO
QUITO. El presidente de la Asamblea Nacional, Fernando Cordero (d), colocó la banda presidencial a Rafael Correa Delgado.
QUITO. En algo más de hora y media de discurso, el presidente Rafael Correa destacó los logros de su gobierno. Aprovechó además para hacer nuevos ofrecimientos.
“La revolución ciudadana es irreversible y nada ni nadie podrá detenerla. Con esa expresión, el mandatario Rafael Correa destacó los logros de su primera gestión presidencial, recogidos en cinco ejes.
Durante el discurso de posesión para una nueva etapa de gobierno, que duró algo más de hora y media, Correa analizó tales ejes y dio algunas pistas de lo que será, a su criterio, “la segunda y definitiva independencia de la Patria”.
Así, ofreció implementar una política laboral que empiece por superar el concepto del salario mínimo y profundizar la reforma del Estado.
Correa destacó los incrementos de sueldos a maestros, trabajadoras domésticas, artesanos, policías y militares, además de la reducción de precios de los servicios públicos, la gratuidad en la entrega de uniformes, medicinas y el congelamiento de precios de los combustibles.
Sin embargo, el énfasis en la eliminación de la tercerización, una de las principales ofertas de la primera campaña electoral, abrió el telón para anunciar mejoras en el salario mínimo vital, hoy de $ 218.
“En la radicalización de nuestra revolución buscaremos superar el mezquino concepto de salarios mínimos entendidos perversamente como justos”.
El Mandatario admitió que esta base salarial no es justa y no alcanza para cubrir las necesidades que permitan a una familia salir de la pobreza. “Es lo mínimo para evitar un mal mayor que es el desempleo”, dijo.
Sin dar detalles de cómo o en cuánto se modificará el salario, propuso una meta al sector empresarial: alcanzar un salario digno para sus trabajadores.
La propuesta de cambios en materia laboral también alcanzó a sus colegas de la región, a quienes conminó a una acción colectiva para armonizar sus políticas laborales.
“Aquí un llamado a nuestros hermanos de América Latina y particularmente de la Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas) No podemos volver a caer en la trampa de competir entre nosotros para atraer inversiones o vender más a los mercados del primer mundo, precarizando nuestra fuerza laboral. Los beneficiarios han sido los países ricos a costa del sacrificio de los trabajadores”.
Correa ofreció también profundizar la reforma del Estado, al cual dijo haber encontrado “despedazado y repartido cuán motín entre piratas”.
Aunque resaltó avances en materia de planificación, organización sectorial y regional, modelos de gestión, racionalidad administrativa, rescate de empresas públicas, admitió que falta mucho por hacer y “tal vez lo más difícil es el cambio de mentalidad de cierta burocracia, lo cual ha sido el trabajo menos visible, pero probablemente el más importante dentro de la reforma del Estado”.
Resaltó que el Gobierno ha enfrentado “con éxito” la mayor crisis de la economía global en los últimos 80 años.
Pese a sus efectos, como pérdida de mercados de exportación, disminución de financiamiento a las inversiones, desplome de las remesas y de los precios de petróleo, dijo que lo peor ya pasó.
Es más, reivindicó como otro de sus logros la probabilidad de que Ecuador será de los pocos países de América Latina con una economía que sí crecerá y una tasa de desempleo que está entre las más bajas.
Anunció que continuará con el manejo digno de la deuda externa. Según Correa esa política le permitió vencer a los especuladores financieros, comprando el 91% de su deuda comercial en bonos 2012 y 2030 con un descuento del 70%.
El Mandatario enfatizó que ello significa un ahorro de más de $ 300 millones anuales durante los próximos 20 años.
Correa destacó como principal avance político de su gobierno la aprobación de una nueva Constitución, que fue una de sus principales promesas de la campaña electoral del 2006, como primer eje de la revolución ciudadana.
“Nuestra nueva Constitución es una realidad y la piedra fundacional de un cambio de época, de este nuevo tiempo de la Patria”.
El texto, dijo, “es un canto a la vida, que amplía y protege los derechos civiles”.
Y afirmó que la nueva Asamblea será un puntal para continuar con su plan de gobierno. Antes, expresó, el Congreso era una “junta de negocios de la partidocracia”.
“En una sorprendente doble moral, cuando tenían el poder los poderes fácticos y querían seguir ganando las elecciones, las buenas elecciones entre el Congreso y la Presidencia se lo denominaba gobernabilidad. Ahora el trabajo coordinado entre la Asamblea y el Ejecutivo resulta que, para la mediocracia, es una subordinación del Legislativo al Ejecutivo”.
Correa señaló que su gobierno ha combatido la corrupción. “El único caso de corrupción en las altas esferas fue investigado y denunciado por nosotros mismos (el ex ministro de Deportes, Raúl Carrión)... Por eso gozamos de la credibilidad del pueblo”, comentó.
El Mandatario dijo que en su gobierno se sancionará “los abusos, la corrupción y hasta las indelicadezas, independientemente de quien la cometa y del dolor personal que me pueda causar”.
Rafael Correa
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
“El fin de esos tiempos nefastos empezó con la sanción a los banqueros corruptos, con las incautaciones que nadie se atrevió a hacer...”.
“Con el diálogo todo, por la fuerza nada. Estamos dispuestos a jugarnos la vida por el cambio”.