Sábado 08 de agosto del 2009 Familia

El celular para enseñar sobre sexo

The New York Times

El teléfono celular especial, puesto en modalidad de vibración, empieza a zumbar. En todo Carolina del Norte, adolescentes anónimos están enviando al mismo mensajes de texto con preguntas sobre sexo.

“Si te das una ducha antes de tener relaciones sexuales, ¿es menos probable que te embaraces?”, dice una de las varias interrogantes.

En un plazo de 24 horas, cada una recibirá una respuesta cautelosa y nada crítica, enviada como mensaje de texto directamente a sus  celulares, de parte de un adulto sin nombre ni rostro de la Campaña de prevención de embarazos entre adolescentes de Carolina del Norte,  con sede en Durham.
 
La Birds and Bees Text Line (Línea de texto sobre aves y abejas), que   inició en febrero, dirigiendo anuncios de MySpace y volantes a los residentes de Carolina del Norte de entre 14 y 19 años está entre los más recientes esfuerzos por parte de educadores sexuales para acercarse a los adolescentes a través de la tecnología; educación sexual en su terreno, en el aula, dicen muchos expertos en salud pública, a menudo es inefectiva o simplemente insuficiente. En muchas áreas de Estados Unidos, las tasas de embarazo adolescente y enfermedades de transmisión sexual siguen siendo constantes o incluso están aumentando. Carolina del Norte –donde las escuelas deben impartir un plan de estudios basado en la abstinencia– tiene la novena tasa de embarazos adolescentes más alta del país.

En los últimos 15 años, funcionarios escolares y políticos en muchos estados debatieron acremente si los planes de estudio de educación sexual deberían mencionar la anticoncepción. Mientras tanto, dirigentes de salud pública se alarmaban por las consecuencias del comportamiento sexual adolescente riesgoso y hacían frente a cómo educar a los adolescentes más allá de los salones de clase.

Algunas universidades y hospitales establecieron sitios web directos para los jóvenes, permitiéndoles publicar preguntas en línea. Más recientemente, los investigadores han explorado cómo acercarse a los adolescentes a través de sitios de relacionamiento social como MySpace y YouTube.

Ahora, indican especialistas en salud, información íntima, privada y crucial puede ofrecerse a los adolescentes mediante el aparato que tiene a millones cautivos: sus teléfonos celulares. Programas en Washington, D.C.; Chicago, Toronto y San Francisco permiten a los jóvenes acceder a un número, seleccionar de un menú de preguntas frecuentes (“Qué hacer si el preservativo se rompe”) y recibir respuestas automatizadas, con domicilios de clínicas gratuitas.

“La tecnología reduce la vergüenza y la pena”, dijo Deb Levine, directora ejecutiva de ISIS, una organización sin fines de lucro que empezó muchos programas de salud reproductiva basados en la tecnología. “Es la privacidad percibida que la gente tiene cuando está tecleando en una computadora o un teléfono celular. Y es culturalmente apropiado para los jóvenes: No se enteran de esto a través de adultos que los sermoneen”.

El programa de Carolina del Norte lleva estos intercambios un paso más adelante. La Birds and Bees Text Line ofrece intercambios uno a uno que son privados, personales y anónimos. Y pueden realizarse libres del escrutinio de los padres.

Esa falta de supervisión es lo que molesta a Bill Brooks, presidente del Consejo de Política Familiar de Carolina del Norte. “Si yo no puedo controlar el acceso a esta información, desactivaría el servicio de mensajes de texto”, mencionó. “Cuando se trata de internet, se aconseja a los padres poner bloqueadores en su computadora y colocarla en un lugar central de la casa. Pero los niños pueden tener acceso a esto en sus teléfonos celulares cuando están lejos de la influencia paterna; y no se puede controlar”.

Como sugirió Brooks, los padres que creen que estas conversaciones pertenecen al hogar pudieran cancelar el servicio de mensajes de texto de su adolescente. Pero no pueden cancelar la curiosidad de los adolescentes sobre el sexo. En el último de los casos, dijo la profesora Sheana Bull, experta en infección de enfermedades de transmisión sexual y tecnología en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Colorado, “la tecnología puede usarse para conectar a los jóvenes con adultos confiables y competentes que tengan información competente”.

La Campaña de prevención del embarazo entre adolescentes de Carolina del Norte, que dirige la línea de texto, ha estado ayudando a establecer talleres de paternidad adolescente y programas extraescolares en todo el estado durante 24 años. Los nueve miembros del personal que toma turnos con la línea de texto tienen títulos de posgrado en salud pública,  trabajo social o años de experiencia en el trabajo con los adolescentes.

Al modelar su servicio en base a un programa municipal similar en Alexandria, Virginia, los miembros del personal de Carolina del Norte elaboraron lineamientos: No dar consejos médicos; instar a los interesados a hablar con un médico. No promover el aborto. Cuando sea necesario, referir a los interesados a clínicas locales, sitios web o líneas telefónicas de emergencia. Dar consejo razonado y amable. Leer las respuestas dos veces antes de enviarlas. Evitar el sarcasmo.

El centro de Carolina del Norte permitió a un reportero de The New York Times leer algunas preguntas telefónicas, después de editar números de teléfonos celulares y ciudades. Las preguntas cubren el espectro de la adolescencia misma, desde las bobaliconas hasta las horrendas. Muchas preguntan cómo hablar con los padres sobre sexualidad. Combinando la capacidad de los adolescentes para llegar al punto con la brevedad de los mensajes de texto, a menudo son brutalmente directas: “¿La amo o amo solo el sexo?”. “¿Qué pasa si te tragas un pedazo de preservativo?”. “¿Por qué a las chicas no les gustan los chicos bajos?”. “¿Cómo mueves la lengua cuando das un beso de lengua?”. “Besar no es una ciencia”, señala la respuesta. “Ve a tu propio ritmo y lo descubrirás”, agrega.

Pero muchas preguntas se saltan el manual básico de entrenamiento. Algunas revelan abismos peligrosos de ignorancia. Los padres no se han quejado todavía, quizá porque no han visto los intercambios.

Sally Swanson, miembro del personal y madre de dos adolescentes, indicó que si los padres los leyeran “saldría a relucir cuánta información desconectada están recibiendo  los chicos a edades más tempranas que nosotros”. Las preguntas pueden ser chocantes. Los miembros del personal tratan de responderlas todas, anotó Martin, pero discretamente y siempre instando a la protección.  

Ella respondió recientemente a una serie de preguntas de alguien que finalmente se identificó como una niña de 12 años. “¿Piensa que es incorrecto enviar mensajes de texto sobre sexo a los niños?”.

Swanson recibe preguntas sobre prácticas o partes del cuerpo usando jerga que le es desconocida. Su fuente de referencia: urbandictionary.com.
Lo que late poderosamente a través de los mensajes telefónicos es el anhelo de los adolescentes de desahogarse. 

Bull, la experta en tecnología e información de salud reproductiva de Colorado, dice que esos servicios benefician, pero también tienen limitaciones.

Son grandiosas para ofrecer referencias y respuestas cortas a preguntas rápidas, dijo. Pero estas líneas de texto uno a uno ascienden y caen en la interacción humana. Aunque algunos usuarios piden a Swanson que revele su edad y género, ella se niega. “No quiero que se sientan conectados conmigo, porque nunca voy a ser real para ellos. Soy un mensajero de texto. Quiero que encuentren a alguien real con quien hablar”.

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