Aunque de furia, de una u otra forma, el hombre en algo tenía razón. Creo que no somos feas en lo físico, lo que estamos es mal asesoradas… o mejor dicho, tenemos malos referentes.
No wonder que nuestra gente se vista tan mal si el aspiracional o ejemplos de celebridad son los programas rosa con Marián Sabaté a la cabeza. Solo basta con ver el programa diez minutos y uno lo entiende todo. Es que no hay que ser modelo para verse linda ¡solo hay que tener sentido común!
¿A qué me refiero? Si alguien está chubby, o gordita, igual puede ser linda, si se pone ropa que le siente. Pero eso de fajarse en vestuario dos tallas menos y que los gordos se rebosen del corsé... ¡fatal! Y para colmo, con el perdón de los señores, ¿con qué cara esos fulanos que la acompañan critican tanto a todo el mundo?
Y no es solo con ella el problema. Si tan solo vemos a Mariella, que es simpática la bandida, pero que tampoco es ningún referente al elegir vestuario, encontramos lo mismo. La Jessenia Hati o como se escriba es uno de esos seres que por ser larguísima y contactada ya tienen espacio al aire, pero no es tampoco algo que deslumbre.
Pudiera seguir por tanto rato explicando el problema de referentes del cual sufrimos y a la larga el problema se mantendría vivo. Yo me pregunto: ¿por qué no tenemos gente en pantalla con menos look de modelo mal pagada y más gente con algo que decir, y facha sencilla pero agradable?
De pronto, así imitaríamos más los contenidos de la gente y pudiéramos ocuparnos más de desarrollar personalidades más fuertes. Una vez ganado eso, la imagen llegaría sola. ¡Dios bendiga a la televisión pagada que nos permite ver otra cosa! Al internet que lo tenga en su gloria, que nos permite acercarnos a un mundo más agradable a la vista y a los Blackberry, que les dé la resurrección eterna, porque nos han garantizado el acceso eterno al mundo más allá de nuestras fronteras. ¡Amén!