¿Alguna vez ha ido de vacaciones, jugado golf tres días seguidos y después no se ha podido levantar de la cama a la mañana siguiente porque no aguantaba el ardor de espalda?
¿Alguna vez ha ido al campo de práctica para mejorar su slice, probando un nuevo consejo para su swing, y salido con dolor en el codo?
¿Alguna vez intentó un swing con una pelota cercana a un árbol, golpeó una raíz bajo ella y tuvo un dolor punzante que se corrió hasta la muñeca?
Felicidades, tuvo una lesión relacionada con el golf, lo que lo coloca en un grupo de millones de personas. ¿Lesiones en el golf? Estoy bromeando, ¿cierto? ¿Qué es una lesión causada por el golf?
¿Se ha picado con el lápiz de la tarjeta de puntuación? ¿Ampollas en los pies por la arena dentro del zapato? ¿Un esguince en el talón por corretear al carrito de las bebidas?
Muchas personas ni siquiera creen que el golf sea un deporte. ¿Cómo es posible que tenga su propia categoría de lesiones?
“El golf es en realidad una actividad atlética demandante que provoca una tensión tremenda en el organismo y tiene un índice de lesiones elevado”, dijo el doctor Larry Foster, un ortopedista en Carmel, Nueva York, cuyo libro La guía del Dr. Divot sobre las lesiones en el golf detalla los padecimientos y cómo prevenirlos.
“Nadie toma en serio las lesiones por el golf hasta que les pasan”, comentó. “Pero lo hacen cuando no pueden atarse las cintas de los zapatos por el dolor en la espalda baja o no pueden estrechar manos por un codo o una muñeca adoloridos. Quizá no puedan levantar el brazo por encima del hombro o tengan hinchada una rodilla. Es un problema grande y subestimado”.
El doctor Vijay Vad, un ortopedista del Hospital de Cirugías Especiales en Manhattan, escribió el libro Golf Rx después de hacer un estudio clínico en jugadores del PGA Tour con problemas de espalda.
“La gente se sorprendería al saber cuán comunes son las lesiones por el golf, en especial las de espalda”, dijo Vad. “Se producen por uso excesivo, por malas técnicas y falta de condición física elemental. La percepción de que no necesitas estirarte o prepararte para jugar golf como lo harías con otra actividad física es quizá la parte más grande de la ecuación”.
En su libro, Foster se refiere a 77 estudios médicos sobre lesiones por el golf.
Algunas de las conclusiones de su investigación:
Los problemas de espalda baja representaron cerca del 35% de todas las lesiones por el golf, y la torcedura de codos –esencialmente un “codo de tenista” en un golfista–, 33%.
Las lesiones en muñecas y manos, incluidas fracturas, ocurren con frecuencia cuando los jugadores golpean abruptamente el suelo o un objeto durante el swing, y representaron el 20% del total de lesiones.
Los problemas de hombros (predominantemente desgarres del manguito rotatorio) representaron el 12%. Las lesiones en rodillas, como desgarres de los meniscos, 9% del total.
Las mujeres son igual de susceptibles de lesionarse que los hombres, aunque lo hacen menos en la espalda. Una teoría es que los varones desarrollan mayor velocidad con el palo y dependen mucho más en una rotación del tronco más vigorosa en la bajada.
Está bien, el golf es bueno en conjunto, pero nos podemos lastimar y dejar de jugar un mes. ¿Qué hacer para mantenernos saludables?
Los doctores del golf tienen respuestas.
Según el estudio de Vad sobre el PGA Tour, en realidad, los problemas de la espalda baja podrían ser causados por falta de flexibilidad. Al examinar a profesionales descubrió que los que tenían menos flexibilidad en la cadera principal, la izquierda en los golfistas diestros, presentaban más problemas de espalda que los que tenían cadera flácida.
Esta es la razón por la que eso tiene sentido: hay que hacer un swing con un driver a unos 130 a 145 kilómetros por hora, o 175 a 190 ph, si se es un profesional y se tiene que detener ese swing de alta velocidad en cerca de un segundo. Como escribió Vad: “Intenten hacer que su coche haga eso”.
Varios amortiguadores en el cuerpo soportan a las fuerzas de desaceleración, pero para quienes no tienen mucha flexibilidad en la cadera, las fuerzas tienden a irse a la espalda baja. Hágalo 100 veces, o 300, contando los swings de práctica, y se tiene una espalda lesionada.
Vad desarrolló ejercicios específicos para el golf a fin de ayudar a prevenir las lesiones y agregar distancia a los drives. Pueden ser tan simples como acostarse sobre la espalda con las rodillas dobladas y los pies extendidos sobre el piso. Colocar una rodilla en el pecho, alternando las dos. Otro comienza de pie y derechos, con los pies separados al ancho de los hombros. Girar para poner las puntas de los dedos de la mano derecha en el tobillo izquierdo. Hacer lo mismo con las de la mano izquierda en el tobillo derecho.
Otras observaciones de Foster: el uso excesivo causa muchos problemas, así que no siempre quiera alcanzar la cubeta gigante en el campo; si su pelota está sobre la raíz de un árbol o una piedra, cámbiela y acepte el golpe de penalidad de ser necesario, porque tratar de golpearla puede significar una lesión; trate de sudar antes de jugar: trotar, brincos de mariposa o caminar con paso ligero.