- AGO. 03, 2009 - Foto - Política - EL UNIVERSO
Según él la realidad en que estoy atrapado es incompatible con mi conciencia.
Discutimos con pasión, con fuerza, sin ninguna clase de cálculo, él dijo lo que piensa sin importar que me guste o no, que me duela o me ponga violento, le agradeceré por siempre su franqueza.
En la medida de mis posibilidades le he mandado todos los cuadernos y materiales para el libro, espero que lo haya recibido. Para mí el proyecto del libro adquiere mucha más importancia.
Esa tarde me dijo: ¿para qué carajo tanto trabajo, viajes y peligros para producir el libro, si tú te niegas a reconocer la narcoguerrilla ya está muerta, que murió hace diez años de corrupción, este es el eje temático o no?
Ya pasada la indignación, visto con calma y en soledad, él tiene razón.
El libro me permitirá salvar algo mucho más importante que la vida, eso es mi conciencia, mi posición ante la historia.
Recuerdo que me dijo: Si tendrías la capacidad de ver tu entorno, sentirías asco, te mataría la náusea antes que las balas o las bombas; casi lo gritó.
Solo falta que utilicen la silueta del Che para empaquetar la coca y que mande a imprimir en el plástico el Manifiesto Comunista de 1848, para empacar la heroína.
Cómo indigna escuchar a los jóvenes y a las muchachas llamarse entre sí camaradas, y dirigirse a sus jefes como patrón; es el absurdo total, desde afuera la gente cree que el rango de Comandante se lo gana en combate, pero en la realidad ese grado se lo remata, y lo gana el que paga la cuota semestral.
Muchos de los comandantes sienten tanto la revolución como un lagarto la filosofía, son lumpen, y nada más.
Me dijo también: Mayor, para los narcos de uniformes eres una piedra en el zapato. Ellos, como hombres del negocio pueden ponerse de acuerdo con Uribe o con los gringos, e igual con los paracos, pero tú ya estorbas, les creas problemas, les haces perder dinero.
Continuará...
El diario de Reyes
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