No se trata de las series ‘El hombre nuclear’ con el actor Lee Majors o ‘La mujer biónica’ con Lindsay Wagner, sino de Jesse Sullivan y Claudia Mitchell (foto), norteamericanos considerados como las dos primeras personas biónicas que quisieron tener una vida normal, luego de haber sufrido accidentalmente amputaciones de sus miembros superiores.
Jesse tenía 56 años en el 2001 cuando sufrió una descarga eléctrica que le produjo la pérdida de sus brazos con desarticulación de los hombros. Fue intervenido quirúrgicamente y las heridas se cerraron con injertos de su piel. Después, en el Instituto de Rehabilitación de Chicago (RIC), en Estados Unidos, le aplicaron tecnología biomecánica, que actualmente esta en boga. Al menos treinta han sido operados.
En el RIC, antes de colocarle la prótesis, a Jesse le realizaron una reinervación muscular. Consistió en redireccionar las cuatro terminaciones nerviosas del omóplato, que antes del accidente enviaban señales a los músculos del brazo, y las conectaron a la musculatura del pecho. Cuando estos nervios crecieron, durante seis meses, le colocaron en sus terminales electrodos estratégicamente ubicados sobre la piel, aprovechando la electricidad producida por las contracturas musculares, para que capten los impulsos nerviosos generados por el pensamiento y luego transmitirlos a las prótesis mioléctricas.
De esta forma, al aplicar presión sobre su pecho con la prótesis biónica, Jesse podía sentir los brazos y manos que perdió. También identificar el lugar de la mano que era tocado, solo con pensar en lo que quería hacer el brazo, según el doctor Todd Kuiken, director de Servicios Amputados del RIC y quien estuvo a cargo de la investigación con un grupo de profesionales de esta institución.
Técnica más avanzada
En el 2004, en cambio, a Claudia Mitchell, hoy de 28 años y ex marine, el RIC le puso una prótesis del brazo derecho más avanzada, aunque su amplitud de movimiento es limitada. Ella puede pensar algo así como “voy a cerrar mi mano izquierda” e inmediatamente la mano artificial, recubierta por una funda que imita el color de la piel, se cierra. “También puedo abrir un frasco, pelar un plátano o llevar una bandeja”, dice.
Pero ¿cómo funciona? Cuando Claudia quiere mover el brazo o la mano tiene que pensar que desea mover los pectorales. Esa es la señal nerviosa que envía el cerebro. El resultado es que los músculos que responden a esa orden son los que envían una señal a través del arnés (sujeción de seguridad) que ajusta el brazo al cuerpo, a los sensores o electrodos en la superficie, equivalente a la piel. Esos sensores están conectados con un ordenador y seis motores dentro del brazo biónico. Gracias a estos se pueden mover simultáneamente el brazo, el codo y la mano, algo que es imposible con las prótesis motorizadas.
Ramón Zambudio, especialista en medicina física y rehabilitación del Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Virgen de las Nieves en Granada-España, refiere, en su blog, que para proporcionar el sentido del tacto a su miembro amputado se usa un segmento de piel cercano a la musculatura reinervada. Así, cuando esta es estimulada, el paciente siente como si su mano fuera tocada, proporcionando sensibilidad. Se colocan sensores y dispositivos en los dedos de la mano que cuantifican presión, temperatura o textura de los objetos.
Cambia la vida
“Lo realmente novedoso no es tanto la técnica quirúrgica, sino la razón para aplicarla y para utilizarla en el control de extremidades artificiales y hacer que funcionen”, refiere Todd Kuiken.
Actualmente estos expertos, según The Journal of the American Medical Association (JAMA), están analizando la movilidad de cinco pacientes con estos brazos artificiales con otros cinco no amputados. Kuiken menciona en elmundo.es que cada persona que recibe reinervación muscular es distinta en función del nivel de amputación, la naturaleza de la herida y las diferencias en la fisiología.
Los científicos están centrados en la movilidad de los dispositivos y no tanto en potenciar o no el sentido del tacto. Para ello usan un programa informático que se basa en complejos algoritmos para traducir las señales captadas por electrodos colocados sobre la piel. Con esa energía, además de mover las prótesis, los pacientes obtuvieron más control del codo, la muñeca y la mano, según elmundo.es.
En total se generaron diez movimientos diferentes como girar una llave o desenroscar una bombilla. La reinervación muscular tuvo buenos resultados a la hora de mover los más avanzados prototipos.
Fuentes: JAMA 2009; 301 (6) 619-628. JAMA 2009; 301 (6) 619-628; el Instituto de Rehabilitación de Chicago (RIC) y El Galeno, revista de la Facultad de Ciencias Médicas UEES, Universidad Espíritu Santo; elmundo.es
Lo realmente novedoso no es tanto la técnica quirúrgica, sino la razón para aplicarla y para utilizarla en el control de extremidades artificiales y hacer que funcionen”.
Todd Kuiken.