Sábado 01 de agosto del 2009 Salud

Para comer bien, regrese a lo básico

Todos sabemos cómo comer intuitivamente una vez: los bebés no se hartan o se abstienen de comer y, presumiblemente, los hombres de las cavernas tampoco. Pero los instintos se retuercen en un ambiente donde se puede sostener una bolsa de comida basura en una mano y el control remoto en la otra, rodeado por imágenes de estrellas delgadas.

Después de casi toda una vida de consumo restringido, los practicantes de dietas experimentados encuentran que se requiere un esfuerzo extra para aprender cómo responder a sus apetitos a través de una práctica a menudo llamada “ingesta intuitiva”.

La ingesta intuitiva involucra regresar a impulsos básicos, prescindiendo de la idea de alimentos “buenos” o “malos” y reglas sobre cuándo comer. A falta del temor de privación, sostiene la filosofía, las pautas de hambre y gusto de uno –en vez de las reglas cognitivas– ofrecen la guía más confiable hacia la ingesta balanceada y saludable. Kate Harding, una ex practicante de dietas y autora de Lecciones de la gordósfera, dijo que comer intuitivamente no le fue fácil al principio. Pero eventualmente, dijo, “si realmente escucha uno a su cuerpo, en vez de las voces en su cabeza, no se inclinará a comer hasta hartarse”.

La ingesta intuitiva funciona solo cuando va unida a la neutralidad de peso, dijo Harding. “El primer paso es deshacerse de todos los mensajes moralizadores y la pena”, dijo. Con ese fin, sugirió, “¿por qué no comprar algunas prendas que le queden y apagar un poco el televisor?”. En el fondo, comer es, o debería ser, “un proceso básico”, dijo.


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