Sábado 01 de agosto del 2009 Salud

Adiós dieta, hola gordura

The New York Times

Con 1,75 metros de estatura y 83 kilos de peso, Kathryn Griffith, una maestra retirada en Oakland, California, contó las calorías por décadas, probando de todo, desde la dieta de la uva hasta un régimen basado en sopa de col. También se inscribió 27 veces en Weight Watcher. “Sabía que no tendría éxito, pero volvía de cualquier manera”, dijo.

Así que a principios de este año, justo cuando Oprah Winfrey, el modelo de dietas de la nación, renovó su resolución de comer linaza como bocadillo, Griffith tomó la otra dirección, uniéndose a un movimiento tenaz que está desdeñando a la industria de las dietas y lo que un par de bloggers llaman, “el bla bla bla de la epidemia de la obesidad”.

 Este movimiento –una alianza laxa de terapistas, científicos y otros– sostiene que todas las personas, incluso las gordas, pueden comer lo que quieran y, en el proceso, mejorar su salud física y mental, y estabilizar su peso. La intención es comportarse como si uno hubiera alcanzado su “peso meta” y actuar sobre ambiciones postergadas mientras trataba de adelgazar, desde comprar ropa nueva, hasta cambiar de profesión. El ejercicio debería ser por diversión, no para adelgazar.

Las ideas de “aceptación de la gordura” se remontan a hace más de 30 años, pero últimamente se han vuelto la corriente dominante, gracias en parte a la preocupación pública por parte de celebridades como Winfrey, la actriz Kristie Alley y la tenista Monica Seles, que dijo que tuvo que “librarse de la palabra dieta” para hacer frente a su ganancia de peso. (Winfrey ahora cita su meta como no estar “delgada”, sino “saludable, fuerte y en buena condición física”.

Incluso la televisión se está uniendo, con la introducción en Lifetime de una heroína pesada en ‘Drop dead diva’ y un nuevo programa en Fox que insiste en la realidad en la ‘Reality TV’.

El programa ‘More to love’ empareja a mujeres talla plus con un soltero que pregona “una gran cintura y un corazón incluso más grande”. Y desplaza a las guías de pérdida de peso en los “libreros saludables”, una serie de nuevos libros más neutrales en cuanto a la dieta que dan seguimiento a la sociología de la obesidad.

Añaden credibilidad a la filosofía de la “aceptación de la gordura”; recientes estudios médicos que sugieren que un poco de grasa extra quizás no sea tan mala. Entre los más recientes está un análisis canadiense de 12 años, en la revista Obesity de junio, que confirmó conclusiones anteriores de que el sobrepeso “parece proteger contra la mortandad”, mientras que estar demasiado delgado, como la obesidad extrema, se correlaciona con un riesgo de muerte más alto.

Otros estudios recientes han vinculado el ciclo de peso (o las “dietas yoyo”) con la ganancia de peso, y con padecimientos médicos, a menudo atribuidos a la obesidad.

Muchos combatientes del apetito se han unido bajo el estandarte “Salud en todas las tallas” (o HAES, por sus siglas en inglés), que también es el título de un libro de Linda Bacon, una profesora de nutrición en City College, de San Francisco.

Bacon llevó a cabo un ensayo al azar y con financiamiento federal para comparar resultados de 78 mujeres obesas que hicieron dieta o fueron educadas en los preceptos de Todas las tallas. Los resultados, publicados en el Journal of the American Dietetic Association en el  2005, mostraron que las participantes de HAES tuvieron mejores resultados en mediciones de salud, actividad física y autoestima. Ningún grupo perdió peso.

Estos resultados favorables para la gordura son escasos, admitámoslo, en un torrente de informes contrarios que condenan la obesidad como un riesgo para la salud.

Pero eso no preocupa a los asiduos en línea de la “fatosphere (grasósfera)”, dominada por sitios irreverentes como fatshionista.com, Fat Rant y Big Fat Blog, así como los de los bloggers del “bla bla”, Kate Harding (Shapely Prose) y Marianne Kirby (therotund.com). “Gordura no es igual a pereza o fealdad o incluso, necesariamente, poco saludable”, dice otro blogger, el Fat Nutritionist.

¿Encuentra que todo se aparta demasiado de la credibilidad? No es el único. El consejo contra las dietas desafía a una industria de pérdida de peso de 30.000 millones de dólares, una obsesión cultural con la delgadez y el principio fundamental de la salud pública de que es peligroso estar gordo. En los Lineamientos sobre obesidad, publicados por primera vez en 1998, el Instituto Nacional de Cardiología, Neumología y Hematología del Gobierno culpa a la obesidad de todo, desde las enfermedades cardiacas hasta el cáncer.

“Virtualmente todos los que tienen sobrepeso estarían mejor con un peso menor”, dijo Walter Willett, presidente del departamento de nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard. “Ha habido este concepto erróneo, fomentado por los grupos que pregonan que el peso es hermoso, de que el peso no importa. Pero los datos son claros”.

Lo que sigue sin refutarse es que ningún ensayo clínico ha encontrado una dieta que mantenga la pérdida de tiempo a largo plazo para una mayoría. “Si realmente funcionaran, escasearían los que se pusieran a dieta”, dijo Glenn Gaesser, profesor de Fisiología del ejercicio en la Universidad Estatal de Arizona y autor de la obra  Big fat lies: The truth about your weight and your health (Grandes mentiras sobre la gordura: La verdad sobre su peso y su salud).

Ambos bandos coinciden en que el ejercicio regular, teniendo cualquier talla, mejora la salud. “Si quiere saber quién va a morir, conozca su nivel de acondicionamiento físico”, dijo Steven Blair, autodescrito profesor de “gordura y acondicionamiento” de ciencia del ejercicio, epidemiología y bioestadísticas en la Universidad de Carolina del Sur.

Su investigación indica que “los individuos obesos que están en buena condición tienen una tasa de mortandad de la mitad que las personas de peso normal que no se ejercitan”.

Sin embargo, renunciar a la dieta puede ser difícil de vender en una sociedad loca por la constitución esquelética de Kate Moss. En Lessons from the fat-o-sphere (Lecciones desde la grasósfera), un libro nuevo de Harding y Kirby, las autoras sugieren rodearse de compañeros que no sean dados a juzgar como un antídoto, y buscar medios amistosos con la gordura como el conjunto de fotos, Illustrated BMI categories, que Harding reunió en Flickr.

Entonces, si las dietas yoyo a menudo conducen a ganancia de peso, ¿abandonarlas siempre conduce a pérdida de peso?


Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.