- JUL. 27, 2009 - Foto - Tiempo Libre - EL UNIVERSO
Willie Colón durante el concierto que brindó el sábado en la avenida Francisco de Orellana, a la altura de Los Tres Cerritos.
“Cuando me muera no quiero que me lloren, no quiero ver que ninguno derrame ni una lágrima por mí”. Eso fue lo primero que pensó Willie Colón cuando vio el filme El cantante, que narra la vida de su amigo Héctor Lavoe y protagoniza Marc Anthony. Y lo plasmó en el sencillo Cuando me muera, con el cual promociona su disco El Malo Volumen II Prisioneros del Mambo, el primero tras diez años de permanecer alejado de las salas de grabación.
Willie Colón es considerado el salsero vigente más importante. Cuenta con cerca de 40 producciones discográficas, 13 nominaciones a los premios Grammy (uno ganado a la excelencia musical), 15 discos de oro, 5 de platino y éxitos como Gitana, Talento de televisión, El gran varón y Asia.
Aunque el Malo del Bronx anunció su retiro en el 2006; él continúa en los escenarios interpretando temas de carácter social, que lo caracterizan, porque “la salsa no es solo romance”. De visita en Guayaquil y en un diálogo con este Diario, el artista dijo que era una suerte ser invitado dos años seguidos a las fiestas julianas.
¿Willie, quién lo hizo incursionar en el ambiente musical?
Fue mi abuela Antonia, de origenLa salsa es más que ritmo, es un concepto. Una reconciliación de todos los países, fruto de la migración”. puertorriqueño, quien me inculcó la cultura latina y enseñó a valorar su música. Pero también escuchaba todo lo que me llegaba en esa época. Rock, Los Beatles, Elvis Presley y la música negra y cubana de Benny More. El Bronx y Nueva York eran una mezcla total. Como éramos pobres y solamente había una emisora de música en español que se dividía por países, una hora mexicana, otra ecuatoriana... fue como una escuela.
¿Por qué el trombón como instrumento?
Yo tenía 13 años y tocaba trompeta con un grupito en la pura acera. En ese entonces pegó mucho una canción de Mon Rivera y Joe Cotto llamada Dolores la pachanguera. Y en el interludio había un solo de Barry Rogers. Fue la primera vez que oí un trombón como rugiendo. Ahí comenzó todo. Me compré uno de pistones (parecida a la trompeta), empecé a hacer embocaduras y a aprender las varas. Formé el grupo La Dinámica. Muy pequeño en cuanto a número de integrantes, pero con mucha hambre. Con esta orquesta me contrataron por primera vez. Lo demás es conocido.
La historia de Willie Colón es extensa. Sus inicios con La Fania, sus casi 10 años con Héctor Lavoe, la fama lograda junto a Rubén Blades, con quien grabó en 1978 Siembra (hasta ahora el disco de salsa más vendido). Las peleas por asuntos económicos, su carrera como solista y los éxitos comerciales. Su receso de algunos años en la música y el retorno.
¿Cuándo decidió regresar a la música?
No pensé que iba a ser tan complicado. Encontré que todo era diferente. Calculé que me iba a tomar seis meses y resultaron casi dos años. Estoy empezando de nuevo, aunque reduciendo las presentaciones, lo cual es difícil porque a donde sea que vamos recibimos una buena respuesta y quisiera tocar más, pero no es como antes.
¿Cuál es su postura frente a géneros actuales como el reggaetón?
No estoy en contra. Hubo una controversia hace poco porque dije algo que no gustó, pero lo digo también de la salsa. Cuando se sigue haciendo exactamente lo mismo se convierte en música fabricada, se estanca el género. Tanto la salsa como el reggaetón tienen que evolucionar para mantener el interés de la gente. Cuando comenzamos en el Bronx había mucha música típica y la mezclábamos toda. Los veteranos decían que estaba mal, que eso no existía. Y cuando lo denominaron salsa fue un alivio porque habíamos creado algo nuevo. Y no solo era un ritmo, sino un concepto.
¿Eso no pasa ahora?
Estamos en una época de estancamiento. Hay unas tres corporaciones que se han apoderado de todas las compañías de salsa y de los artistas. Así es difícil competir, no hay ideas nuevas. Antes había sellos independientes y cada uno era como una guerrilla, con su propia táctica y propuesta musical y lírica. Eso hizo que el resultado fuera interesante.
En su último disco hay dos temas que hablan en contra de las drogas, ¿esa fue siempre su postura? Bueno, toda mi vida las drogas han sido un problema. En mi barrio, mi familia (una hermana suya falleció por sobredosis), mis amigos. Es la amenaza más grande que existe contra la juventud y las canciones son mi manera de exponer el tema.
¿Willie Colón sigue disfrutando de la música como en la época de Lavoe o Blades?.
En cierto modo la disfruto más porque la puedo apreciar. Antes era muy joven y todo pasaba rápido. Lo que sí no disfruto de viajar es tanto papeleo, tanta seguridad, tanta fila... ¿qué palabra que no sea grosera puedo usar...? tanta molestia no me gusta.
¿Por qué decidió hacer Cuando me muera?
Uno hace sin pensar las cosas, luego se va dando cuenta. Cuando empezaron los tributos a Héctor y se estrenó la película me quedo el sentimiento, la interrogativa de qué me gustaría que pase cuando yo me muera... y es lo que está en la canción. Pero ojalá eso no pase pronto.