 |
| ::::::::: M E N Ú :::::::::: |
 |
|
| |
|
|
 |
| Continuaciones |
| ¿Tuvo solución? |
‘Perdoné a mi marido gay’ Muchas personas dirán que debí botarlo de la casa y mandarlo lejos de mi vida, pero no pude a pesar del impacto que me llevé cuando lo sorprendí teniendo intimidad con un hombre en mi propia cama. Al ver aquello me desmayé, el choque fue realmente aterrador. La sangre se me subió a la cabeza, mis piernas temblaron y mi autoestima se fue al piso.
Nunca pensé que a mí me pasaría, pues siempre había criticado a las personas que tienen otra orientación sexual, porque no lograba comprenderlos y aún no entiendo cómo pueden enamorarse de alguien de su mismo sexo, peor aún casarse y engañar a su pareja teniendo una doble vida.
Después de mi impacto emocional y de mi casi infarto renal aterricé, bajé a la realidad y decidí enfrentar el problema. Me dio pena ver a mi esposo llorando pidiéndome perdón. A sus 40 años, era como un niño. Lo noté inmaduro, avergonzado, triste. Fue ahí que le pregunté desde cuándo me había estado engañando y me dijo que desde siempre, es decir, durante nuestros diez años de relación matrimonial. Me explicó que me ama, porque soy una persona buena, inteligente y cariñosa, pero que en el fondo de su ser está otro sentimiento que es más fuerte: la atracción hacia los hombres. Me comentó que de joven quiso decírselo a sus padres, pero que nunca pudo porque eran de esas personas que detestaban a los gays. Eso significó para él un sufrimiento, una condena, por no poder salir del clóset. En vista de la resistencia de sus padres a aceptar a un homosexual prefirió vivir ocultando sus verdaderos sentimientos y hacerlos felices a ellos teniendo una vida de hogar e hijos. No sé qué me pasó, se suponía que como esposa debía reclamarle, abofetearlo, echarlo a la calle por mentiroso, pero más bien me dio tristeza y decidí que necesitaba ayudarlo a salir adelante con su vida, como habían sugerido una vez en una respuesta de El Especialista. Le aconsejé que debía acudir donde una psiquiatra para que lo orientara. Yo también acudí a estas porque lo necesitaba, además me tomé unas vacaciones de tres semanas fuera del país para desestresarme un poco y pensar qué haría con él. La decisión que tomé fue seguir viviendo con él hasta que nos salga el divorcio y acordamos que algún día, si él quería, les diría la verdad a sus hijos, pero cuando logre aceptarse a sí mismo a no sentirse culpable por ser quien es y cuando decida salir de ese mundo oculto. Pensé que no sería yo precisamente quien dañe la imagen de padre a mis hijos, porque se adoran. Sinceramente, traté de comprender a mi esposo y perdonarlo. Pero ahora me siento liberada y a mis 37 años estoy dispuesta a empezar una nueva vida con otro hombre que ya apareció en mi camino, solo que esta vez me cercioraré de que le gusten realmente las mujeres. Lucía, Guayaquil
Envíenos sus comentarios recordándonos su caso y lo acontecido después de las consultas. (elespecialista@eluniverso.com)
| |