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Edición del DOMINGO 19 de Julio del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Música 
Escuela del Pasillo
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Dos veces por semana, el maestro Naldo Campos imparte clases de guitarra a los jóvenes de la Escuela del Pasillo.
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Audiciones

En el Museo de la Música Popular, nuevos talentos se forman gratuitamente en piano, guitarra, acordeón y canto. El 25 y 26 de este mes presentan al público sus mañanas pasilleras.

Todo empezó como una investigación personal. A la historiadora Jenny Estrada le rondaba por la cabeza la idea de escribir un libro que recogiera la historia de la música popular y sus protagonistas. Llevaba dos años recopilando  datos y hurgando en documentos. Pero una visita cambió sus planes.

Los hijos del extinto empresario e impulsor de la música nacional José Domingo Feraud Guzmán, Francisco (+) y Argentina Feraud, la llamaron y le pidieron reunirse porque querían darle un destino al legado musical que había dejado su padre. Querían que instrumentos, contratos, discos y reconocimientos constituyeran un aporte a la ciudad. Y decidieron encomendárselo a ella. 

“Entonces me sentí en la obligación de cambiar el proyecto de un libro por un guión museológico”, cuenta la historiadora desde un rincón del Museo de la Música Popular Guayaquileña Julio Jaramillo, el proyecto que desde hace un año se hizo realidad y en el que José Domingo Feraud tiene su espacio como gestor del desarrollo de la música porteña.

Jenny Estrada  presentó la propuesta al alcalde Jaime Nebot, quien lo aprobó con el auspicio económico de la Cervecería Nacional. Pero el proyecto iba más allá de un museo. Incluía una Escuela del Pasillo, que –como ella lo denomina– es un centro de motivación y formación para inculcar a los jóvenes y a las nuevas generaciones “el amor por nuestra música”.  La educación es gratuita. El Municipio de Guayaquil financia el pago de los maestros.

Los estudiantes se seleccionan mediante  audiciones a fin de escoger a quienes tienen talento.

La escuela, que lleva el nombre del compositor Nicasio Safadi, funciona en el auditorio del mismo nombre. Allí, los domingos se proyectan audiovisuales y se desarrollan programas culturales, pero de miércoles a sábado se convierte en un salón de clases para instruir a los jóvenes en cuatro disciplinas: guitarra y requinto, canto, acordeón y piano.

Las cátedras están a cargo de reconocidos exponentes de la música ecuatoriana, como Carlos Rubira Infante y Fresia Saavedra (canto), Naldo Campos (guitarra y requinto), Monserrat  Vela (piano) y Luis Medina (acordeón).

Además, se imparten materias teóricas obligatorias de solfeo, armonía e historia de la música. Jenny Estrada está a cargo de esta última cátedra, las otras dos las imparte Monserrat Vela.

Los alumnos no necesitan llevar instrumentos, ya que estos fueron donados por Juan Eljuri para el desarrollo de las clases.

En el auditorio, el pasillo, el pasacalle, las sonadas y ritmos representativos de la música nacional toman protagonismo, porque se enseña a interpretarlos en cualquiera de las cuatro disciplinas. Naldo Campos cuenta que es una experiencia diferente y que, aunque muchos de los alumnos vienen con conocimientos básicos, siempre se encuentran con algo totalmente nuevo por aprender.

Él dice que con la guitarra la técnica para tocar música popular no es igual a otros géneros porque implica presionar las cuerdas de manera diferente. “Y los chicos han sabido apreciar lo diferente. Al mismo tiempo se busca inculcar a las nuevas generaciones el afecto, cariño y respeto hacia la música nacional. Enseñar a dominar el instrumento con la prioridad de la música nacional”, indica.

Cada módulo dura seis meses, pero los chicos que presenten mejor desenvolvimiento pueden continuar su formación hasta el año.

La escuela ya ha mostrado sus primeros talentos. Marcelo Reyes, de 17 años y estudiante del colegio Aguirre Abad, es uno de ellos. Llegó a la escuela cuando una tía suya le contó que había visto en el diario ‘clases de música nacional en el museo’. Fue a probar suerte con una audición y lo admitieron.

Estudió seis meses canto y continúa su formación ahí. Marcelo dice que aprendió desenvolvimiento escénico y hoy junto a su compañero Fernando Vargas, quien también es alumno de la Escuela del Pasillo, integran el dúo Reyes Vargas. Con tarjetas de presentación en mano ofrecen presentaciones. Recientemente tuvo una en la plaza Colón, donde –cuenta él– puso a prueba todo lo aprendido para vencer el miedo escénico ante el público.

Jenny Estrada cuenta que tienen consola de sonido profesional y micrófonos con los cuales se enseña a cantar con acompañamiento y pista.  Las clases teóricas los ayuda para realizar sus propios arreglos y leer partituras.

Por estos días los jóvenes están preparando el repertorio musical para las Mañanas Pasilleras, un espacio en el que alumnos y maestros de la Escuela del Pasillo presentan al público recitales de música nacional en guitarra, canto, acordeón y piano. Se hacen presentaciones individuales o combinadas con canto, dice Naldo Campos.

Las Mañanas Pasilleras se realizan en julio, octubre, diciembre, y en marzo por el aniversario del museo. La próxima será sábado 25 y domingo 26 de julio en el auditorio del museo, de 10:00 a 12:30.

Los alumnos y maestros de la escuela ofrecerán otra presentación en la Sociedad Italiana Garibaldi el 29 de julio, a las 20:00.

Las Mañanas Pasilleras se alternan con Las Tertulias, otro espacio musical de entretenimiento gratuito que se realiza el último domingo de cada mes. 

Actualmente hay 25 estudiantes en la Escuela del Pasillo. No se puede asumir un número mayor porque no cuentan con aulas. El auditorio es el único espacio de enseñanza, pero Jenny Estrada sueña que así como ese guión museológico se hizo realidad, se puedan crear aulas para convertirlo  en la primera Escuela Municipal de Música Popular. (K.V.)


El objetivo de esta Escuela del Pasillo es incentivar el talento de jóvenes intérpretes y futuros compositores nacionales”.
Jenny Estrada,
directora del Museo de la Música Popular Julio Jaramillo


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