Ecuador protege las nuevas creaciones relacionadas con la obtención de variedades vegetales, por ejemplo, nuevas semillas de papa, maíz, frutilla o variedades de rosas. Sin embargo, no todos los sectores se han preocupado por registrar los resultados de sus investigaciones, pese a que ello contribuye al incremento en cantidad y calidad de las cosechas del país.
Las cifras lo demuestran. El IEPI ha emitido 335 certificados de obtentor para nuevas variedades de flores y tiene otras 365 solicitudes de registro en trámite. Pero en otras áreas como la agrícola no existen solicitudes ni certificados otorgados. Hay, además, cuatro certificados emitidos para nuevas variedades de frutillas y cinco en trámite. Y en proceso de registro, tres variedades de caña de azúcar, dos de alcachofa, dos de arroz (semilla), una de pasto (semilla) y una de piña.
“Vivimos en un país eminentemente agrícola y las semillas deberían ser las principales que se protejan. Hay instituciones que hacen investigación agropecuaria y no protegen sus creaciones, y luego no pueden recibir los réditos que debe generar una investigación, pues el país no puede exportar conocimientos”, dice Deyanira Camacho, directora nacional de Obtención de Variedades Vegetales del IEPI.
La protección de la propiedad intelectual, indica, hace posible que en el país se cultiven las nuevas variedades de flores que el mercado internacional requiere. La geografía y el clima del país lo hacen propicio para el desarrollo de variedades especiales, de tallos largos y fuertes. Una muestra de ello es la producción de las famosas rosas freedom, que alcanzan los 1,80 metros de altura, la más grande del mundo.