Brígida se hizo una cirugía plástica y se arrepiente cada vez que lo recuerda; Sofía ya perdió la cuenta de las veces que se inyectó colágeno y lo admite con orgullo; para Jacqueline, toda ‘ayudita’ es válida a la hora de seducir. La primera es una maestra reservada y conservadora; la segunda es bastante sofisticada, experta en clasificar y negar los matices de su vida que no desea recordar; y la última, pero no menos madurita, aquella que no menciona el nombre de su amante de turno por temor a confundirlo.
Las actrices ecuatorianas Miriam Murillo, Martha Ontaneda y Estela Álvarez encarnan a Jacqueline, Sofía y Brígida, respectivamente, para interpretar la obra teatral del escritor, periodista, dramaturgo guayaquileño, ganador del Premio Nacional de Dramaturgia y actualmente guionista de la comedia La panadería, Cristian Cortez: Maduritas, macrobióticas y multiorgásmicas.
Como la imaginación no pide permisos, Cristian escribió la obra pensando en estas tres artistas, cada texto lo imaginaba con el tono de voz de cada una y algunos gestos representativos. En octubre del 2008 publicó su libro Teatro I, en el que expone los guiones de seis obras inéditas: Noctámbulos, Soufflé de rosas, Soledad con vista al mar, Deportada del Paraíso, No se vale llorar y la que ahora se representa. Las contactó y junto con Maribel Solines como directora iniciaron los procesos de lectura. Aceptaron de inmediato.
Nacieron tres mujeres que a simple vista no tienen nada en común pero que comparten una profunda amistad que les permite ofender, humillar, envidiar, criticar y burlarse, aunque también les obliga a ser ofendidas, humilladas, envidiadas, criticadas y burladas.
“Las antipatías violentas son siempre sospechosas y revelan una secreta afinidad”, dijo el escritor inglés William Hazlitt (1778-1830). Antipatía reflejada en el humor negro y en el sarcasmo de los diálogos, y afinidad delatada en las vivencias, en los roces y las posesiones mutuas.
La madurita
Miriam Murillo tiene ya 26 años trabajando sobre las tablas. Se formó en la escuela de teatro de la Universidad del Cuyo, Argentina. Perteneció al grupo El Juglar y ahora forma parte de Kurombos. Entre sus obras más destacadas están Guayaquil superstar, Las criadas, Las preciosas ridículas, y como trabajos televisivos su participación en la serie La niñera y la telenovela El Cholito, entre otros.
A Jacqueline, una madurita cuya vida gira alrededor de una cama y sus esfuerzos por mantenerla ocupada, Miriam la ha estudiado muy bien: “Mi personaje no tuvo hijos, siempre andaba hecha la loca y nunca se preocupó por tenerlos hasta que el tiempo se le acabó, es una ‘hombreriega’…”. Ella compara con su vida y cuenta que tuvo inconvenientes para quedar embarazada, se sometió a un tratamiento especializado para concebir a su única hija. “En esos momentos yo me preocupé. Pensaba mucho en mi vejez y en la soledad”, relata y lo relaciona con su personaje.
La macrobiótica
Martha Ontaneda se alimentará solo con lechuga y en cada viaje que realice incluirá inyecciones de colágeno. Su personaje ansía detener el tiempo, detener las arrugas, detener las canas, detener los efectos de la gravedad en sus senos y glúteos, detener a su marido, detenerse a sí misma las ansias de detener.
“Sofía vive de las apariencias, sabe que su marido le pone los cachos y no hace nada. Le importa pero no hace nada por el qué dirán, incluso lo asume como normal. ‘Al fin y al cabo quién no es cachuda’ se atreve a decir. Está sola, sola con sus amigas, la conservadora y la ‘chola’, como ella llama a Jacqueline”, explica la actriz y productora de la obra, bajo la firma M.O. Producciones Teatrales.
En sus 23 años de trayectoria y como miembro del grupo Teatro Experimental Guayaquil ha participado en reconocidas representaciones como Las 4 verdades, El espíritu burlón, A puerta cerrada, Casa de muñecas, 8 mujeres, Las damas del Edén, Nosotras que nos queremos tanto y en las producciones televisivas Ángel o demonio, Yo vendo unos ojos negros, Tal para cual, De la vida real, Archivos del destino, El Cholito, entre otras, además de obras cinematográficas como El niño Danny, Virgen del Coromoto y La Gata.
La multiorgásmica
Por mencionar una de las paradojas de la obra, la más conservadora asume el papel de multiorgásmica, porque es la única cuya vida sexual ha sido placentera. Estuvo casada por muchos años con Agapito, un hombre que no le brindó lujos ni riquezas materiales, pero que la hizo feliz de muchas maneras.
Estela Álvarez, quien da vida a la maestra Brígida, con sus 47 años de carrera artística ha participado dentro de los grupos Teatro Popular de Madrid, Teatro María Guerrero, Compañía Cecil Villar, Compañía Osvaldo Sabatini, Teatro Experimental Guayaquil, M.O. Producciones, por mencionar algunos. Entre sus trabajos se destacan las composiciones teatrales Esquina peligrosa, Aceite, Del ocio al buen humor, Oratorio a Lorca, 8 mujeres, Nosotras que nos queremos tanto, y entre sus participaciones en televisión están Dulce tormento, María Soledad, Los Sangurimas y capítulos del programa ‘De la vida real’.
Estela dice parecerse a Brígida de cierto modo. “Me identifico bastante con ella, en su personalidad mas no en el aspecto físico, porque aquí tengo que hacer una composición un tanto caricaturesca de esta viejita que aunque no comparte la preocupación por detener el tiempo de Jacqueline y Sofía, comparte con ellas su soledad. Estas mujeres solas buscan refugiarse en las cirugías para no envejecer, es un tema actual que se siente en las luchas por retener la compañía, aunque no sea la que queremos en realidad”, expone.
Expectativas
Cristian no asiste a los ensayos, acepta cambios, aditamentos y omisiones en su guión. Él cree que una obra termina de escribirse en el escenario. Maribel Solines, la directora, coincide en que el círculo del teatro se cierra cuando el público está presente, y nada está dicho hasta el día del estreno.
Las limitaciones presupuestarias para los ensayos y la publicidad nunca faltan en el campo teatral, pero aunque estas actrices conocen los obstáculos no dejan de apenarse al reconocer que han ensayado tres meses para hacer solo cinco presentaciones. Cristian es más optimista y cuenta su deseo de convertir esta pieza teatral en una serie televisiva.
En la obra y en la realidad estas mujeres imponen sus criterios, escuchan y refutan, levantan la voz y ríen a carcajadas. Se conocen, son amigas y comparten una pasión, contarnos historias, robarse momentos y vivir muchas vidas.
La actuación es como vivir muchas vidas en una. Se aprende de los personajes y durante los procesos creativos uno se convierte en ellos, incluso fuera de las horas y el lugar de ensayo”.
Maribel Solines
No permitir cambiar una coma o pequeños diálogos es como ponerles una camisa de fuerza a la historia y al director.
El teatro moderno termina de escribirse en el escenario”.
Cristian Cortez