- JUL. 07, 2009 - Foto - País - EL UNIVERSO
BABAHOYO. La semana pasado se reportaron heridos durante protestas en la universidad, durante un proceso eleccionario.
La autonomía se ha transformado en los últimos años en el escudo de la universidades.
Sin embargo el presidente de la República, Rafael Correa, ha calificado a esta potestad como “abuso, que a nombre de la autonomía, las universidades no rinden cuentas al país sobre el uso de fondos. Creen que solo es pedir plata y no tener control”, criticó en enlaces sabatinos.
En las últimas elecciones de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUE), a nombre de la autonomía, los alumnos de la Facultad de Filosofía de la Universidad Central impidieron que el rector de la propia Universidad, Édgar Samaniego, ingrese en compañía de una comisión veedora para inspeccionar el desarrollo del proceso electoral.
Pero antes era peor, cuenta Roberto Estrada, quien egresó de Economía en la Universidad Central. “Antes parecía una tierra sin dueño, en las protestas unos garroteros del MPD alborotaban en las calles y entraban corriendo a los predios para que la Policía no los detenga, no se sabía si eran estudiantes de la Universidad o infiltrados”.
El Gobierno quiere que estos hechos no vuelvan a ocurrir, por eso a través del proyecto de Ley de Educación Superior prohíbe a partidos y movimientos políticos financiar actividades universitarias. En el documento se destaca que las instituciones del sistema de educación superior son el centro de debate de tesis filosóficas e incompatibles con la imposición religiosa y con la propaganda proselitista político-partidista.
En este proyecto, al igual que en la actual Constitución en su artículo 355, el Estado reconoce la autonomía de las universidades, pero comprendida de manera solidaria y responsable. En el proyecto se reconoce este principio en lo académico, administrativo y financiero, pero acorde con los objetivos del régimen de desarrollo.
Ante esto se establecen libertades de cátedra e investigación, de elaboración de estatutos; nombramiento de sus autoridades y su personal docente e investigador, entre otras.
Para Ana María Larrea, subsecretaria de Planificación y Desarrollo, en los últimos años por la autonomía no prosperó la posibilidad de que se realice política pública desde el Estado en el campo universitario.
Samaniego, por su parte, dice estar de acuerdo con la autonomía universitaria responsable, pero no con una “autonomía subalterna que provenga del Ejecutivo, de este o de los que vendrán después”.
Y agregó que “no a cada paso, gestión o cada proyecto debemos pedirle permiso al Ejecutivo para poder realizarlo. Estamos de acuerdo con la autonomía responsable que nos permita desarrollarnos, rindiendo cuentas al pueblo y a los organismos imparciales que se creen para que vigilen el trabajo de la universidad”.
El Consejo Nacional de Universidades y Escuelas Politécnicas (Conesup) sostiene que se atenta contra la autonomía cuando se homologan las carreras, procedimientos de elección de rectores y vicerrectores.
Marcelo Rivera, presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios, dijo que la autonomía “no ha sido usada en beneficio de alguien, no es una coraza para usarla como sea. La autonomía busca que la Universidad no se someta al Gobierno de turno y a los criterios del partido de Gobierno”.
Marcelo Rivera
Presidente nacional de la Federación de Estudiantes Universitarios
“El proyecto busca que la Universidad sea un apéndice de Correa y se termine la autonomía”.
Medardo Mora
Rector de la Universidad Eloy Alfaro de Manta
“Hay una tendencia a conseguir por parte del Gobierno mayor control, que va más allá de la supervisión o revisión”.