- JUL. 06, 2009 - Foto - Seguridad - EL UNIVERSO
La madrugada del sábado, una buena conversación era el mejor aliciente para decenas de guardaespaldas que esperaban en los exteriores del Club de La Unión, ubicado en la av. Olmedo y malecón Simón Bolívar (centro de Guayaquil).
Estar allí es parte de su rutina de trabajo de los fines de semana, aseguró Raúl Alcívar, quien lleva 20 años en la tarea, y mostró su preocupación por el acuerdo interministerial que dejó sin efecto los permisos para portar armas.
“Hace unos días nos encontramos cerca de treinta guardaespaldas en un hotel, y de ese número solo a ocho los habían ratificado en el puesto, hay incertidumbre porque algunos se están quedando sin trabajo. Hoy me enteré que un ejecutivo que andaba con seis guardaespaldas, ahora solo anda con el chofer”, dijo Alcívar.
El guardaespaldas manifestó que algunos ejecutivos empezaron a liquidar a su personal de seguridad “porque sin armas se convierten solo en acompañantes”.
Los custodios se sienten indefensos ante la disposición. “No sabría cómo actuar si me llegaran a interceptar delincuentes armados”, refirió un guardaespaldas.
“Mi jefe me dijo que para evitarnos problemas mejor deje el arma en la casa, pero yo me conseguí un machete”, dijo otro custodio.
El director de Operaciones de la Policía, Euclides Mantilla, indicó que las personas que tengan guardaespaldas privados deben tomar medidas preventivas ante el desarme.