- JUL. 06, 2009 - Foto - Fútbol - EL UNIVERSO
BUENOS AIRES. Maximiliano Moralez (i), autor del gol del título para Vélez Sarsfield, y Nicolás Otamendi, fueron paseados en hombros por los hinchas, que también pudieron tocar el trofeo que fue conquistado ayer.
BUENOS AIRES. Ricardo Flaco Gareca es el técnico de Vélez Sarsfield.
Un polémico gol de Maximiliano Moralez le dio a Vélez Sarsfield su séptimo título argentino al vencer 1-0 a Huracán, ayer, en una accidentada definición del campeonato Clausura, que tuvo un penal atajado y dos interrupciones, primero por un temporal de granizo y luego a causa de una gresca por ausencia de balones.
Moralez anotó a los 83 minutos en el estadio José Amalfitani, de Vélez, por la última fecha del certamen.
El volante aprovechó que se le escapó un balón al arquero de Huracán, Gastón Monzón, al recibir una falta de Joaquín Larrivey, y marcó de derecha. El autor del gol se fue expulsado un minuto después por doble amonestación (se despojó de la camiseta para celebrar).
“Se le va (el título) a Huracán porque le dieron una patada al arquero y el árbitro (Gabriel Brazenas) no lo vio. Un error definió el partido”, criticó el entrenador de Huracán, Ángel Cappa.
A minutos de iniciado el duelo, Brazenas no le dio un gol legítimo a Huracán, por supuesta posición adelantada de Eduardo Domínguez, que estaba bien ubicado.
“El gol de Domínguez fue gol y lo vio todo el mundo; el árbitro se equivocó”, se quejó luego el DT de Huracán.
A los 25 minutos, el guardameta de Huracán le atajó un penal al uruguayo Hernán Rodrigo López.
El equipo conducido por el atacante Ricardo Flaco Gareca finalizó con 40 puntos, seguido por Huracán y Lanús, con 38. Vélez suma así su séptimo título tras las conquistas de 1968, 1993, 1995, 1996, 1998 y 2005.
Para Gareca, que asumió en enero pasado, es su primer título en un equipo de primera división argentina.
Ninguno de los dos clubes arrancó como candidato, pero cada uno con su estilo terminaron por convertirse en revelaciones de un campeonato que no tuvo a los cinco grandes en la pelea por el título. Entre ellos, River Plate terminó octavo y Boca Juniors, decimocuarto.
Luego del gol de Moralez, el partido sufrió otra interrupción cuando Cappa casi se toma a puños con un asistente del cuerpo técnico de Vélez, que al parecer, había escondido los balones.