Desde el tiempo de las abuelas se escucha decir que cuando alguien está enfermo u operado no debe comer ciertos alimentos “inconosos”. Pero es solo un mito. En la última edición del Diccionario de la Real Academia Española (2001) no existe el adjetivo inconoso, pero sí consta el verbo enconar, que significa inflamar, empeorar una llaga o parte lastimada del cuerpo.
La médica nutrióloga Mariuxi Egas Miraglia refiere que tal vez la definición que se podría establecer a lo inconoso está vinculado con la cantidad abundante de azúcar y grasa que contienen ciertos alimentos en su composición o preparación y si son irritantes para el tubo digestivo. Así que ella lo aclara.
GRUPO PICANTE
Ají: Es picante y mucha gente lo consume sin problema. Además, no produce pus o inflamación directa en una herida. Pero si alguien tiene una lesión en el estómago, como una úlcera o gastritis, le causará irritación. La solución es no comerlo.
Pimienta: También es picante y produce irritación al tubo digestivo.
GRUPO DE CARBOHIDRATOS
Papa, guineo, maduro, fréjol, lenteja, garbanzo y leguminosas (cubierta de fibra): Por su alta concentración de carbohidratos (harina y azúcares) deben ser manejados con mesura en pacientes diabéticos que están en tratamiento o en proceso de curación, porque un consumo exagerado eleva los niveles de azúcar en la sangre y no permite que la herida se cierre.
GRUPO CON GRASAS
Las personas que se han sometido a una gran cirugía o presentan politraumatismos gastan y necesitan una gran cantidad de proteínas y energía. Independientemente para que se cicatricen y cierren sus heridas, y al consumir alimentos con una concentración mayor de grasa a la necesaria, a lo mejor actúan en su contra, sean estas grasas de origen animal o vegetal.
Carnes rojas o de cerdo: Dependiendo del corte tienen mayor o menor cantidad de grasa y se sugiere la que contenga menos. Es un alimento que tiene proteínas de alta calidad que sirven para construir o reparar heridas, por lo tanto no va a ser dañino. Pero si las carnes son fritas y embebidas de grasa, se las cataloga como dañinas para el proceso de cicatrización o curación.
Pescado: Es una carne de primera calidad, con proteínas de alto valor biológico, que va a permitir la curación del paciente. Pero si se la come cruda en cebiche o frita, es un riesgo y puede que alguien se enferme.
Mariscos: Cualquier crustáceo como el camarón, langosta cangrejo o molusco como las conchas, pulpos y calamares contiene altas concentraciones de colesterol al consumirlo exageradamente. Pero si es moderado no hace daño, a no ser que sean fritos.
Embutidos: Son procesados con mezclas de diferentes carnes y cortes, por lo tanto las concentraciones de grasa pueden ser más altas. Son los más restringidos en el periodo de curación de un paciente.
Maní, aguacate y aceite de oliva: Son consideradas como grasas buenas. Pero usadas en una dosis exagerada puede ser que generen un desbalance en los aportes. El maní no debe consumirse como aderezo. La sal en un hipertenso eleva la presión arterial y si lo comen con azúcar no le conviene al diabético.