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Edición del DOMINGO 5 de Julio del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Creciendo Con Nuestros Hijos
La solidaridad es más productiva que la competitividad
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Ángela Marulanda | www.angelamarulanda.com

A pesar de que uno de nuestros grandes anhelos como padres es lograr que las relaciones afectivas en nuestra familia sean muy positivas y perdurables, la cultura materialista en que estamos formando nuestros hogares desfavorece la solidez de las mismas.

Debido a que la prosperidad se mide hoy en términos de los bienes y honores que tenemos y no de la calidad de nuestros vínculos y la  bondad de nuestras acciones, cada vez se valora más el “éxito” concebido en términos de obtener más fama, poder y dinero que los demás. Como se considera que es indispensable entrenar a los hijos para competir si quieren llegar a ser “alguien” en la vida, lo que con frecuencia predomina entre ellos son los celos, la envidia, la rivalidad... y no el amor y la solidaridad. Por esta razón ha prosperado mucho la competitividad, esa actitud en  virtud de la cual lo importante es ganar, no progresar, y estamos más centrados en derrotar que en triunfar.

Sin embargo, si deseamos que los hijos se entiendan mejor y sean más unidos lo que debe de prevalecer en el hogar es el afecto... la camaradería... y la amistad. Y esto será evidente para ellos si, por ejemplo, la forma en que interactuamos con nuestro cónyuge les muestra que el respeto y el amor son el fundamento de nuestra relación; si la manera en que tratamos y recompensamos a nuestros empleados les establece que hay que ser amables y generosos con quienes nos sirven; y si la consideración que demostramos a los ancianos y a los menos afortunados les hacen ver que para nosotros es prioritario atender a quienes más ayuda necesitan.

Si nos concentramos en enriquecer no sólo el intelecto,  las capacidades y las habilidades de nuestros hijos sino ante todo su buen corazón, desarrollarán un genuino interés por sus semejantes, un trato sencillo y amable con los más desfavorecidos y un sincero deseo de servir a sus semejantes. Y en esta forma su calidad humana les llevará mucho más lejos que una gran cantidad de dinero o de trofeos ganados  a expensas de fomentar su ambición por sobresalir. Esto será lo que hará posible que puedan cultivar la armonía y la solidaridad en su hogar... en su colegio... en su pueblo... en su vida.

www.angelamarulanda.com


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