No me refiero a las cadenas multinacionales que se riegan por el mundo entero. Pues El Español tiene como nueve locales en Guayaquil, una docena en Quito, más dos en Cuenca. Significa llanamente que la fórmula funciona. Le dediqué un párrafo en una columna anterior, pero pienso que merece una crónica entera.
Se trata de ofrecer en un mismo sitio el mejor café en todas sus variaciones: capuchino, mocashino, expresso natural o con crema, americano, con leche, pintado, café vienés, irish coffee, chocolate artesanal, bocados, bombones o trufas de chocolate, pero al mismo tiempo proponer los grandes sándwiches clásicos como los de pavo, de jamón artesanal con queso holandés y salame, de pollo con champiñones al ajillo. El llamado boccata caprese incluye jamón serrano, mozzarella, tomate seco en pan de yogur.
El supercubano es uno de los más solicitados, quizás porque lleva seis productos: jamón artesanal, jamón de pollo, lomo ahumado, queso holandés, queso javierino, salame ahumado, champiñones. Me gusta mucho la gama de los cafés y chocolates helados. Vivimos la hora de los batidos y no entiendo por qué seguimos hablando de milkshake si tenemos en nuestro idioma la exacta equivalencia.
Pueden optar por las ensaladas, pero sé que no podrán quedarse impávidos a la hora del postre: ensalada de frutas, torta tentación de chocolate, cheesecake de mora, cheesecake Óreo. Si me han leído hasta aquí, han de experimentar ya el deseo de acudir cuanto antes a uno de estos locales. El Español se hizo conocer mediante sus importaciones de jamones ibéricos o italianos.
Es cierto que pueden catar prosciutto o llevarlo a su casa. Los económicos combos están de moda por doquiera y aquí recibirán con su sándwich una gaseosa a su elección, un té helado, un jugo de naranja.
Me gusta particularmente el local de Riocentro Entre Ríos. Ofrece un ambiente muy amplio, luminoso, confortable, nos atiende un personal atento. Mención especial merecen las llamadas picadas. Pueden ser de sal y, si van en grupo, tienen una especial que alcanza para quince personas. Jamones y quesos lucen una apetitosa presentación.
También existe la picada de chocolate con un tremendo surtido de bombones artesanales. Estamos entonces hablando de sitios donde se da prioridad al producto nacional, se ofrece oportunidad a talentosos panaderos para que elaboren los mejores sándwiches (recomiendo el pan de yogur del boccata caprese). Isabel García y Jenny Pazmiño, administradoras, serán sus amables anfitrionas.
Creo que la crisis económica que azota al mundo entero puede modificar las costumbres de muchas personas. En vez del almuerzo o de la cena en un restaurante oneroso, se optará muchas veces por rincones más informales. La idea fue adoptada hace muchos años por el Rincón de Lichi y recordamos la época en que unos chilenos se instalaron con sus tiendas llamadas Jamones y Quesos.
Donde El Español también encontrarán buenas botellas, vinos y licores selectos. Existe un servicio a domicilio que puede sacarlos de apuro si de repente les cae un grupo de amigos. Entonces, pónganse cómodos, salgan un poco de las inevitables hamburguesas con sabor americano, las pizzas y perros calientes. No sería nada raro que uno de estos días se le ocurra a algún francés poner un puesto de sándwiches con el inefable baguette, el paté de campagne, la “rillette”: delicioso picadillo de cerdo cocinado a fuego lento durante muchas horas y que podemos encontrar enlatado en los supermercados. Si viajaron a París, se habrán dado cuenta de que muchas personas entre personal de oficina y estudiantes suelen almorzar con su sándwich de baguette.