Edición del VIERNES 3 de Julio del 2009
Sambo - Logo
EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Nuevas puertas
    En bandeja
    Salud y belleza
    Del momento
    La mirada
    Internacional
    Moda
    Eventos
    Gastronomía con Epicuro
    Decoración
    De boca en boca
    La Cristi
    Ojos bien abiertos
    De Viaje
    Conectados
Internacional 
Luxemburgo, ciudad de los cuentos de hadas
ampliar imagen ampliar imagen

Vista panorámica de Luxemburgo
Mas fotos de la noticia Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Texto: Susana Cárdenas. Overstall, especial para Sambo

Ubicada en el corazón de Europa, es el séptimo país más pequeño del continente, situado entre Alemania, Francia y Bélgica.

En la carretera desde Helmdange al castillo de Clervaux, la fina llovizna de junio no cesa. Es inicio de verano y el bosque de pinos del Gran Ducado de Luxemburgo luce sombrío, casi como una tarde de invierno.

Colinas entrelazadas por frondosos robles verdes, viñedos que bordean con la región alemana de Eifel, ríos y valles parecen llevarnos a cuentos de hadas, con palacios y pueblos medievales. Ubicada en el corazón de Europa, es el séptimo país más pequeño del continente, situado entre Alemania, Francia y Bélgica. En esta ocasión nos dirigimos a la exposición Family of men del fotógrafo luxemburgués-americano Edward Steichen, en el norte del país. Se sabe que Steichen conoció a la Gran Duquesa Carlota de Luxemburgo en una recepción en la Casa Blanca en los años sesenta y que la monarca le ofreció el castillo de Clervaux para mostrar su magnífica exhibición. Steichen llega al “chateau” y dice este sería un lugar ideal para instalarla. Y así sucedió. El gobierno americano obsequia el más importante trabajo de Steichen a Luxemburgo y desde 1994 se asienta en sus salones, lo que transforma a Clervaux en una parada imprescindible para los turistas.

Cuna de nobles, territorio apetecido e invadido por el imperio español, francés, austriaco, alberga edificios de arquitectura gótica y renacentista. Percibo una mezcla entre lo francés y lo alemán, casi como su lengua, un híbrido que se lo escucha en las calles, al igual que el francés y otros idiomas foráneos. Durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes tomaron posición del país, expulsaron a sus monarcas y obligaron a los luxemburgueses a unirse a sus ligas o a convertirse en rebeldes. Ni qué decir de la lengua francesa, que fue prohibida. De allí surge la necesidad de retomar su propio idioma que hasta hoy escuchamos. Sin embargo, una fusión de culturas europeas emerge en la capital luxemburguesa, acostumbrada a pasar enfrente del espléndido Palais Gran Ducal construido en 1572, edificio que los nazis utilizaron durante la ocupación y que hoy es residencia oficial del Gran Duque Enrique.

Estamos en la calle Gran Rue, de finas tiendas, elegantes vitrinas, exquisitos restaurantes, de gente guapa, mujeres encopetadas, rubias enjoyadas que caminan con sus perritos –muy burguesas–, sin tener la pinta de las nuevas ricas; todo lo contrario, ellas nacieron así. Imposible no admirar la colección de vajillas de Villeroy & Boch, la insignia alemano-luxemburguesa creada en 1748. A pocas cuadras se hallan la Plaza d’Armes, la Alcaldía y las terrazas que ofrecen el Pinot Gris y el Riesling: vinos blancos, secos, exquisitos, de la zona de Mosele, “made in” Luxemburgo. No se necesita reservar una mesa en uno de los restaurantes Michelin para cenar delicioso. El buen comer en este país de 500 mil habitantes es parte de su filosofía de vida. La cocina luxemburguesa combina la gastronomía francesa y alemana.

Productos frescos, variedades de salchichas, filet mignon de cerdo con mostaza, rodilla de cerdo con choucroute y papas hornadas, jamón ahumado con judías blancas son algunos de los platos que lo dejarán más que satisfecho. También podrá encontrar acogedoras trattorias italianas y restaurantes portugueses debido al alto asentamiento de estas nacionalidades en la ciudad. Durante el boom del acero, miles de obreros italianos y portugueses se mudaron a Luxemburgo a trabajar en la industria. Una de las empresas emblemáticas de Luxemburgo y la segunda más grande de acero del mundo, Arcelor, fue adquirida en el 2006 por el magnate hindú Lakshimi Mittal, lo que se percibió como la conquista de India a Europa.

El casco antiguo y el Mudam
El recorrido por el casco antiguo requiere zapatos al suelo, por las subidas y bajadas de sus calles empedradas. No puede dejar de contemplar la catedral de Notre-Dame, de estilo gótico, que guarda en su capilla los restos de la familia del Gran Duque. A la ciudad también se la conoce como la Gilbraltar de Europa, por la fortaleza nunca antes edificada en el continente. Se pueden apreciar grandes murallas, fuertes, pasadizos subterráneos de carácter defensivo llamados casamatas. Famosos son los de Pétrusse y de Bock.

Luxemburgo es el país con mayor ingreso per cápita de Europa. Es la sede de entidades bancarias, empresas financieras y centros culturales. En el barrio europeo yacen la Secretaría General del Parlamento Europeo, el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, el Banco Europeo de Inversiones, entre otros organismos gubernamentales. En medio de esa marea de edificios construidos en los años cincuenta y sesenta se levanta el Mudam, el Museo de Arte Moderno de Luxemburgo, diseñado por el arquitecto Ming Pei, quien creó la pirámide de cristal, el Louvre de París. Vale la pena admirar la colección de arte, la obra arquitectónica y disfrutar de los aperitivos en el restaurante.
Abajo del Grund encontrará bares pintorescos al pie del río Alzette. Una copa de Riesling le caerá de perlas y la vista hacia el Palacio Gran Ducal lo hará querer regresar a esta ciudad de cuentos de hadas.

Una Gran Duquesa cubana
El Gran Duque Enrique está casado con María Teresa Mestre Batista-Falla. La Gran Duquesa de Luxemburgo nació en Cuba y abandonó la isla en 1959, a raíz de la revolución cubana. Tiene cuatro hijos y una hija. El príncipe Guillermo de Luxemburgo es el próximo heredero.


© Derechos Reservados Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados