La presente es para denunciar que hace dos semanas a mi esposo le informaron que iba a recibir una renovación anticipada de su tarjeta de crédito, lo que me pareció extraño porque la misma caducaba en el 2010.
Ellos nos informaron que era una normativa interna, me imagino que inventada. Días después recibimos el estado de cuenta con un costo de 50 dólares. Todo esto nos parecía muy extraño porque jamás a mi esposo le habían hecho una “renovación anticipada”, hasta que nos pudimos dar cuenta de los motivos, ya que por los medios televisivos nos enteramos de que la Superintendencia de Bancos había resuelto suprimir algunos costos bancarios, incluido el de la renovación de las tarjetas de crédito. En ese instante nos dimos cuenta de lo que estaba haciendo la empresa con sus clientes para no perder dizque todos esos millones que dejaría de percibir por la supresión de esos costos: se han inventado esta renovación anticipada de tarjetas, perjudicando a todos sus clientes.
Esto que menciono resulta inaceptable y altamente reprochable, por lo que ruego a las autoridades correspondientes que frenen estos abusos, que lo único que hacen es decepcionarnos cada día más de los servicios que ofrecen ciertas entidades.
Elizabeth Manjarrez Espinoza,
Guayaquil