Todos los medios de comunicación se hacen eco de la muerte de Michael Jackson, gran artista estadounidense de la música pop.
Será recordado por todos por su faceta musical y por haber sido un artistazo que se sentía como un niño indefenso.
No fue ejemplo de comportamiento en muchos aspectos: chico sin infancia que a los 5 años de edad fue explotado igual que a sus antepasados esclavos, sin una oportunidad de crecimiento personal.
Vivió abusos bajo la dictadura paterna y fue acostumbrado a estar entre el éxito y la riqueza “eterna”.
Cuando solo pensamos en nosotros mismos, suceden cosas así.
Pensar en los hijos es darles amor, darles seguridad y límites, porque el hombre necesita amor, pero algunos desafortunadamente encuentran soledad y vacío de valores.
Que la vida y la muerte de Michael Jackson nos hagan pensar que no es el dinero ni la fama los que dan la felicidad a los hombres.
Josefina Galán,
Málaga, España