En marzo del 2008 compré un acondicionador de aire pequeño para mi casa y me indicaron que debía cambiar el medidor. Hecha la solicitud, se efectuó el cambio y empezaron a facturar el mínimo.
Como el lema de la “revolución ciudadana” es “La energía ya es de todos”, pensé que todo estaba normal, pero hoy la Categ pretende cobrarme $ 187,99 porque el medidor cambiado ha estado dañado. Hago esta denuncia a la Defensoría del Pueblo porque la Categ reconoce que el medidor tiene un desperfecto de fábrica, cuando la responsabilidad es de ellos por ponerme un aparato en mal estado y tener un personal que no se dio cuenta del daño al instalarlo. Fui a las oficinas de servicio al cliente y me informaron que deben cambiarlo, pero actualmente no hay medidores disponibles.
Lilia Jenny Ayala Campoverde,
Guayaquil