Jueves 02 de julio del 2009 Internacional

Los hondureños están divididos

AGENCIAS | TEGUCIGALPA

Miles de simpatizantes del depuesto mandatario Manuel Zelaya volvieron a marchar ayer por el centro de la capital hondureña exigiendo su retorno y clamando contra el gobierno interino, al grito de “el pueblo, unido, jamás será vencido”.

“Estamos aquí en la calle y vamos a estar todos los días hasta que regrese el presidente legítimo de Honduras”, expresó Ramón, un universitario de 22 años.

Al mismo tiempo, detractores del gobernante derrocado protagonizaban una multitudinaria manifestación en Choluteca, en el sur del pequeño país de siete millones de habitantes.

Pese a las abrumadoras muestras de apoyo internacional a Zelaya, los hondureños permanecen divididos entre quienes lo ven como un presidente que lucha contra las élites en favor de los pobres, y los que advierten que es un peligroso populista que busca seguir la senda  de sus aliados socialistas.

Zelaya llegó al poder en el 2006 como un moderado conservador del Partido Liberal, pero su viraje hacia la izquierda y su acercamiento al venezolano Hugo Chávez durante su último año de Gobierno irritó a políticos y empresarios conservadores.

Mientras tanto, el gobierno interino extendió un toque de queda por las noches hasta el sábado para tratar de mantener el orden.

“Tenemos la fortaleza y la fe en Dios de que poco a poco, al conocerse (la situación), vamos a ir logrando el objetivo de que reconozca el mundo entero que teníamos que tomar esta decisión”, dijo en rueda de prensa el presidente designado por el Congreso, Roberto Micheletti.

Por el momento, la crisis política en el país más pobre de América, después de Haití y Nicaragua, no ha afectado a la vital industria textil ni a la producción cafetalera, aunque futuras sanciones comerciales internacionales podrían impactar en sus debilitadas finanzas.

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