- JUL. 01, 2009 - Foto - Comunidad - EL UNIVERSO
Al inicio del mes de las fiestas patronales de la ciudad, el alcalde Jaime Nebot cuestiona decisiones gubernamentales que, a su criterio, son parte de un contexto “totalitario, centralista y antiautonómico”; y advierte con ejercer el derecho constitucional a la resistencia para bloquearlas.
El Gobierno resolvió no continuar con el Programa de Aseguramiento Popular luego de enero del 2010. Antes retiró su apoyo para la remodelación de escuelas. ¿El Municipio tiene algún otro convenio con el régimen que corra el riesgo de terminar?
No, gracias a Dios, no. Y no haré más convenios porque yo soy un hombre serio, cumplo lo que digo y lo que firmo. No me gusta tratar con gente que miente y que incumple.
Yo veo esto dentro de un contexto; esto no se puede ni debe entender aisladamente, cuando ustedes vean lo que quiere hacer con otras leyes, se darán cuenta de que hay un concepto centralista y totalitario, eso es lo grave.
Quieren el control de todas las decisiones políticas y administrativas, quieren todo el control económico, de las funciones del Estado...
En la Ley del Comerciante, que se aprobó en primer debate en el ‘Congresillo’, se menciona que cuando políticas públicas o competencias asignadas vulneren derechos constitucionales la autoridad tiene que reformularlas, ¿quiere decir que el Municipio tiene que cambiar las ordenanzas?
La Constitución actual les da a los municipios la competencia exclusiva de regular el uso de calles, de manera que esta ley es inconstitucional. Ellos no pueden meterse en esto.
El ‘Congresillo’ está violando la propia Constitución que ellos hicieron... Y no vamos a poner en vigencia una ley para beneficiar a 200 personas y hacer politiquería. Aquí hemos reorganizado a 30 mil comerciantes informales, eso demuestra respeto al trabajo informal... Esos comerciantes organizados son los primeros perjudicados, por eso los ve viajar a Quito para protestar. Si alguien cree que Guayaquil va a volver al caos, a la inseguridad, al relajo, la competencia desleal, la ocupación de espacios donde se hace turismo que genera trabajo para la gente pobre, está equivocado. No lo vamos a permitir.
Pero PAIS tiene la mayoría en el ‘Congresillo’. ¿Qué hará el Municipio para impedirlo?
Será una ley de papel. Para eso hay, en la propia Constitución, el derecho a resistir. Además, todo lo que se haga contra ella no tiene valor y, por lo tanto, aquí no pasará eso. Guayaquil mantendrá el orden... Insisto, esto es totalitarismo, es centralismo, es irrespeto a la autonomía; responde a un concepto de fracaso, de miseria, de pobreza contra el que Guayaquil votó...
¿Cómo se daría esa resistencia?
Hay varias formas... Hay varias, las emplearemos todas.
¿Hasta las menos pacíficas?
Todas las que a la luz del día y en democracia quepan. En esto y en todo lo demás. Insisto, esto no es un hecho aislado. Ver esto de manera aislada sería como ver el problema de Teleamazonas aisladamente. Eso no es con el canal, es con la libertad, la democracia...
Usted menciona que estas acciones son parte de un contexto de totalitarismo y centralismo, ¿qué otras ha detectado?
Mire la Ley de Empresas Públicas. En el artículo 42 se establece que los excedentes de las empresas municipales pasarán al Presupuesto General del Estado, con la finalidad de que “la parte que corresponda” regrese a los gobiernos autónomos. Nosotros somos autónomos, no estamos en el ámbito del Ejecutivo. Estos señores no tienen nada que hacer aquí. La Constitución nos da autonomía política y financiera plena. Esto es un despojo. Por un lado nos dicen que seamos eficientes y tengamos excedentes, luego se llevan los excedentes. ¿Acaso somos una dependencia del Ejecutivo? Y dice: “Para devolver lo que corresponda”. ¿Qué corresponde? Todo, pues, si nada es plata de ellos.
Cuando yo dije que la Constitución era centralista y lideré esa posición de Guayaquil que fue respaldada por el pueblo, yo no mentía.
¿Esto afectará a Ecapag, que es una empresa municipal?
El Municipio tiene fundaciones y corporaciones, que como de costumbre en ese idioma que ellos tienen que no se sabe qué dicen, no conocemos si estarán aquí o no. Pero vamos a los principios, ¿por qué tienen que entregar ese dinero al Presupuesto del Estado?
El ‘Congresillo’ ya está revisando la Ley de Régimen Orgánica de Descentralización, ¿qué opina usted de ella?
Empezando por el título, es una farsa. Esta ley es todo menos descentralizadora y autonómica. Quieren consagrar el principio de poderle vaciar, reformar y modificar las competencias que han sido definitivamente traspasadas a los organismos seccionales. Porque como está planteada, dice que se respetan competencias “salvo que no coincidan con la ley”... Entonces, ¿qué ocurrirá con la seguridad jurídica y la consistencia del Registro Civil, de los bomberos, del agua potable, el alcantarillado y aeropuertos? Están tirando abajo las competencias, rompiendo con ese principio de que las leyes son para el futuro.
Aquí habla de las regiones, de los distritos. En materia de rentas y competencias, se acaba con menos en ambos casos. ¿Cómo puede ser proautonomista una ley así?
¿En estos casos también se acogerán a su derecho a la resistencia?
Nunca adelanto mi estrategia. Pero le digo algo: no vea las cosas aisladas, véalas como es todo, totalitario.
El primer mensaje al pueblo en general y al de Guayaquil es que entendamos la gravedad de esto. Están en juego el desarrollo, la familia, el empleo y la libertad. Hay que luchar por esos valores. ¿Cuál es el límite de la lucha? Ser siempre franco. No se trata de conspirar... Hay dos cosas que no dejan pensar bien al ser humano: el odio y el miedo.
¿Tiene el Presidente alguna de esas motivaciones?
Yo no creo nada. Porque aquí todo es mentira. No estoy para juzgar cosas subjetivas. Soy objetivo: esto está en los textos que mandan a un ‘Congresillo’ que es una dependencia de bolsillo del Ejecutivo. Si el Presidente no sabe esto –porque ahora está de moda no saber nada–, que rectifique, pues. Si él es el que manda.