- JUL. 01, 2009 - Foto - Arte y cultura - EL UNIVERSO
Bob Franceschini (i) fue el invitado especial del Festival de Jazz que organizó el Centro Ecuatoriano Norteamericano (CEN).
El Centro Ecuatoriano Norteamericano (CEN) nuevamente le brinda a Guayaquil, en forma gratuita, el más alto nivel de jazz al traer músicos realmente importantes.
Bob Franceschini, quien fue director musical de la orquesta de Willie Colón por diez años y que ha tocado con Eddie Palmieri y George Benson, entre otros, fue el músico estrella del pequeño Festival de Jazz en el Centro Ecuatoriano Norteamericano.
Este auténtico Nyrican (de padres puertorriqueños, nacido en Nueva York) podía entonar desde pequeño cualquier melodía en el saxofón en forma natural y espontánea.
Rodeado de excelentes músicos arrancaron con New Beginning, compuesto por Óscar Hernández, pianista de la Hispanic Harlem Orchestra, con la banda haciendo la clave con palmas en un desarrollo elegante y sutil de Jazz Latino, mientras Bob empezaba a explorar toda la gama de su saxo tenor compartiendo protagonismo con el bajo eléctrico.
Newton Velásquez, pianista del grupo, es justamente el promotor responsable por estas notables presentaciones que deberían llamar la atención de las autoridades culturales. Cayo Iturralde, en el bajo, confirmó que está en un gran nivel como para que la estrella visitante se haya sentido cómodo compartiendo con él un primer plano.
Oleg Benavides, en congas; Javier López, en timbales; y Raúl Molina, en batería, completaban la agrupación básica.
Roberto Bolaños, en saxo alto, y Marcel Jaramillo, en guitarra eléctrica, tocaron al final como invitados; y Carlos Prado, aquejado con una misteriosa gripe, nunca llegó para tocar flauta.
Four de Miles Davis fue interpretado a full tempo destacando el piano y sin saxofón en la segunda mitad después de que Bob asumiera la trompeta de Miles en la primera parte.
Boulevar de Guayaquil, de Newton Velásquez, fue un tema melodioso, flotador y luego estridente, un tratamiento clásicamente jazzero.
Y llegamos a las composiciones de Franceschini. Transendance fue quizás lo más abiertamente latino, en este recital de jazz puro.
La melodía dio lugar a la primera descarga de percusión latina con timbales y congas, pero Cha Cha for six fue una intervención en solo de Franceschini, quien usando todas las escalas bordeó la abstracción en una especie de meditación con sonido, muy personal y no para todo el mundo. El público, muy conocedor, lo aplaudió a rabiar.
Impressions, de John Coltrane, arrancó la mejor interpretación de Franceschini demostrando que es un maestro al encarar la pieza tal como la concibió el gran maestro, sin esconderse en un funk como muchos.
Finalmente, Roberto Bolaños sorprendió a todos en un mano a mano con Franceschini, que sacó a relucir el talento competitivo que lo distingue a nuestro joven valor.