Miércoles 01 de julio del 2009 Arte y cultura

La escritura era necesaria para Onetti

EFE | MONTEVIDEO

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El escritor uruguayo Juan Carlos Onetti habría cumplido hoy 100 años de nacido.

Juan Carlos Onetti tenía muy claro qué significa ser escritor: “alguien que siente la necesidad de escribir y que escribe porque siente esa pasión”, dice Hortensia Campanella, estudiosa del autor de El Pozo y una de las promotoras de las actividades que celebran el centenario de su nacimiento.

Campanella, directora del Centro Cultural de España en Montevideo, mantuvo gran amistad con el escritor uruguayo y eso se advierte en el entusiasmo con el que lo recuerda, “un clásico, uno de los grandes de la lengua en español”, que “creó un mundo completamente original”, comenta.

Campanella, también autora de la última biografía sobre otro de los grandes de las letras uruguayas y latinoamericanas, Mario Benedetti, derriba algunos de los tópicos y mitos tejidos en torno a Onetti, quien hoy habría cumplido cien años.

Onetti (Montevideo 1909-Madrid 1994) en realidad “era muy consecuente”, la “pose” de escepticismo y despecho hacia lo que no fuera su mundo interior “tenía que ver con una concepción muy seria de lo que es la literatura y lo que es ser escritor”.

“Él decía: escribo porque siento necesidad. Para mí escribir es vivir, y en ese sentido lo que estaba alrededor, lo que podía ser cierto desprecio con todo lo que tiene que ver con el mundo editorial, etcétera, estaba en consonancia”, explica.

Aunque en la intimidad, destaca Campanella, él “decía que escribía para sí mismo”, que “no le importaban las críticas” y “las leía para burlarse”, en realidad, adoraba “que la gente lo leyera”. Campanella es la editora de las Obras Completas de Juan Carlos Onetti, publicada por Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, cuyos dos primeros tomos, que reúnen las novelas del escritor, ya salieron al público y cuyo tercer volumen ve la luz en coincidencia con la celebración del centenario.

En este tercer tomo se incluyen los artículos publicados en la prensa, textos variados y cuentos, entre los que se incluyen varios inéditos como El último viernes, cuyo manuscrito fue donado a la Biblioteca Nacional de Montevideo por María Isabel Onetti, hija del autor de Cuando no importe.

En la tercera parte de las Obras Completas de Onetti se puede percibir, señala Campanella, su reflexión sobre la sociedad y sus problemas, y al leerla se derriba el mito de que en sus últimos años en España fue un hombre amargado y encerrado en sí mismo.

“Era una persona muy interesada por lo que pasaba alrededor. Hablaba de política española al detalle, de los chismes, las opiniones”, y leía los diarios, tanto españoles como uruguayos, y alguno que otro francés, como Le Monde, destaca la especialista.

No obstante, sonríe Campanella, también es cierta esa afición suya a las novelas policiacas, incluso “las malísimas que Dolly (Dorothea Muhr, su cuarta esposa y con quien se exilió en España, en 1975, huyendo de la dictadura en su país) le compró por kilos en la Cuesta del Mollano”, una calle madrileña famosa por puestos con libros usados.

La directora del Centro Cultural de España recuerda al escritor leyendo novelas negras tumbado en la cama, fumando y apoyado en un codo. Según leía, rompía las páginas y las tiraba a la papelera que tenía junto a él, con parsimonia y circunspección, rememora Campanella.

Onetti “era una persona muy lúcida intelectualmente” y lo fue “hasta el final”, agrega la experta. “Siempre me revelo contra ese tópico de que estuvo cuatro años en la cama, que no es cierto. Sí lo es que dos años antes, más o menos, tuvo un percance de salud complicado, una mala inyección y una infección que le hizo mucho daño en una pierna y estuvieron a punto de cortársela”, explica.

Cronología
1909. Juan Carlos Onetti nace en Montevideo, en una casa de la calle San Salvador, en el Barrio Sur. Tuvo dos hermanos. Uno mayor que él, Raúl; otra menor, Raquel.

1922-1927. Su familia se traslada a Villa Colón, en las afueras de Montevideo. El adolescente no llega a concluir el primer año de secundaria y abandona los estudios. No obstante, se muestra ya como un apasionado lector.

1930. Se casa con su prima María Amalia Onetti, con quien se traslada a Buenos Aires. En esta ciudad desempeña oficios diversos y publica varios artículos de cine en la revista Crítica.

1932. Escribe una posible primera versión de El Pozo, que pierde.

1933. Publica en el periódico La Prensa su primer cuento, Avenida de Mayo-Diagonal-Avenida de Mayo. Se separa de su mujer.

1939. Aparece su novela El Pozo, con una exigua tirada de medio millar de ejemplares que entonces no vislumbró el éxito literario que tendría años después.

1943. Se publica su novela Para esta noche.

1950. Publica La vida breve, que presenta ya a la imaginaria Santa María, una ciudad donde transcurren algunas de las novelas más famosas de Onetti.

1955. Tras separarse por tres ocasiones, se casa finalmente con la argentina de origen alemán Dorothea Muhr.

1960. Sale a la luz La cara de la desgracia, que más tarde será llevada al cine.

1967. La novela Junta cadáveres queda finalista en el premio venezolano Rómulo Gallegos, que tuvo ese año como ganador a Mario Vargas Llosa con la obra La casa verde. Esta fue la primera edición de sus Cuentos completos.

1974. Es detenido y encarcelado durante tres meses por formar parte de un jurado de la revista Marcha que premió el relato El guardaespaldas, de Nelson Marra, considerado como pornográfico y subversivo por la dictadura.

1980. En España, se le concede el Premio Cervantes de Literatura (foto), que le entregará en 1981 el Rey Juan Carlos I.

1993. Es publicada su última novela, Cuando ya no importe, en la editorial Alfaguara, que presentará en la Casa de América de Madrid una nueva edición de sus Cuentos completos, en marzo del año siguiente.

1994. El 30 de mayo muere aquejado por una dolencia hepática.

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