miércoles 01 de julio del 2009 Cartas al Director

Calenturas en Honduras

¿Regresará Zelaya a la Presidencia de Honduras, o se fue del todo?

Abundan las apuestas de todo precio. Lo que sí es una certeza  es que fue un golpe. No solamente un golpe de Estado, fue un golpe al chavismo, a las dictaduras, a todos esos presidentes autoritarios que creen que los países que gobiernan son sus fincas.

El Congreso hondureño llevaba meses tratando de hacer entrar en razón  a Zelaya de que  esperara las elecciones en noviembre para hacer su consulta. Este, obedeciendo instrucciones del “Napoleón tropical”, no entendió razón, insistió en que se hagan cuando a él le convenía; a pesar de que el Congreso votó en contra, así como la Fiscalía, así como la Corte Suprema de Justicia, así como el Tribunal Electoral, así como la gran mayoría de la sociedad civil. Y el pueblo hastiado de las injerencias  de Venezuela, ¡basta ya!, gritó.

¿Que si rompieron el orden constitucional?, teóricamente sí. ¿Que un golpe militar, que un golpe de Estado, no concuerda con nuestras creencias republicanas y democráticas?, así es. Pero dígame alguien, ¿cómo hacer cuando un presidente de una república quebranta la ley?, ¿cuando pisotea la Constitución?, ¿cuando se burla de los otros poderes?, ¿cuando no escucha a nadie?, ¿cuando obedece a instrucciones extranjeras?, ¿cuando al no importarle el descaro de escupir en la cara a su propio pueblo se vende sin sonrojarse siquiera para sentarse en su trono con el resto de los de la ALBA-circo?

Por supuesto que la madame insulsa de la OEA saldrá a regañar a todo el que se meta con sus amigos que lo pusieron en el puesto. Pero el pueblo hondureño se hace respetar a pesar de la enorme presión internacional lógica, que amenaza.

Creo que sabrá justificar las medidas extremas que tomaron, respondiendo a los insultos de un presidente que por un puñado de petrodólares y la fantasía de reinar para siempre, se vendió. Esperemos...

Karen Hollihan Bruckmann,
Miami, Florida

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