Mis observaciones y sugerencias al proyecto de Ley Orgánica de Empresas Públicas se publicaron en este diario el 17 y el 24 de junio del 2009.
Ahora he creído conveniente hacer conocer a usted planteamientos, críticas y aportes de algunas personas que me dieron su opinión sobre dichos artículos, indicándome, por ejemplo, su escepticismo de si la Comisión de socialización correspondiente va a tomar en cuenta los planteamientos efectuados para una mejor elaboración de esa ley.
A continuación una parte del aporte ciudadano:
-Hay que eliminar todas las empresas públicas y acabar con este jueguito de corrupción del Estado empresario, fuente de todos los negociados.
-Si se aprueba, habría violación de los principios de estabilidad, respeto a la antigüedad laboral y pérdida del derecho a la jubilación patronal.
-Sería necesario que se indique expresamente en la proyectada ley que el componente variable de la remuneración no podrá considerarse como inequidad remunerativa, ni se constituirá en un derecho adquirido, por lo que podrá ser modificado o suprimido.
-La conformación del Directorio de las empresas públicas constituiría un retorno al centralismo, al estar conformado por el Ministro del ramo correspondiente o un alterno permanente, designado por aquél.
-No debe existir discrecionalidad de criterios empresariales, económicos, sociales y ambientales en la toma de decisiones, ni en las normas y reglas de juego para conformar directorios, al tiempo que parecen prácticamente inexistentes los organismos de control.
-Hay mucha facilidad para que el Gerente General tome decisiones de endeudamiento de la empresa que administra, sin ningún tipo de control.
-Las normativas de índole laboral son totalmente especiales. En ellas se crean privilegios al sector patronal en desmedro de los derechos laborales.
-Se prevé tan amplia capacidad asociativa que permitiría a las empresas públicas asociaciones o alianzas estratégicas sin que se haya previsto ningún tipo de procedimiento para acordarlas, ni mecanismos de rendición de cuentas.
-Desde la experiencia, ha ocurrido que en este tipo de empresas se nombra a personas no técnicas para cargos de administración y de control, lo que les ha permitido operar con pérdidas y con serios perjuicios para el fisco. En el proyecto no se ha previsto cómo evitar este grave problema, ni correctivos, si se presentan.
-La transformación de las empresas públicas, para que sean exitosas, no reside tanto en la “forma” que deban adoptar sino en fórmulas que ayuden a desterrar la corrupción y estas no aparecen.
-La ley propuesta no debería ser orgánica y habría que establecer claramente el control de la Contraloría General del Estado.
-Los gerentes generales de las empresas públicas no deberían estar sometidos al régimen del mandato civil, porque eso contraría los principios del Derecho Público.
¡Qué tal! Cuántos valiosos aportes que espero sean tenidos en cuenta por los legisladores.
¿No le parece que este ha sido un buen ejercicio y un buen ejemplo de participación ciudadana, cuestión que no podemos ni debemos olvidar y que debería motivarnos a repetirlo? ¿Habrá más?
¿Sería tan amable en darme su opinión?