Así debía ser, porque era nuestra luna de miel”, señala Luis Caputi, miembro del grupo guayaquileño Los Intrépidos, sobre el exótico viaje que cumplió con su esposa, María Isabel Intriago, en diciembre del 2006 en la isla de Bali, en Indonesia, al sureste de Asia.
Fue un trayecto largo: ocho horas hacia Los Ángeles, catorce horas para llegar a Hong Kong y, desde allí, cuatro horas para aterrizar en el aeropuerto de Bali, en donde se hospedaron los primeros cinco días en un hotel en la bahía de Jimbaran, donde pudieron conocer las hermosas playas que han popularizado internacionalmente este destino. Aunque también profundizaron en el carácter agreste del interior de la isla, ya que se hospedaron en similar periodo en un acogedor hotel junto a una montaña.
Allí conocieron que la población profesa la religión hinduista. “Son muy religiosos. Cada mañana y al final de la tarde queman afuera de sus casas una mezcla de incienso, arroz y pétalos de rosas dentro de unos tarritos. Es como agradecimiento a sus dioses”, indica Luis, quien junto con su esposa navegaron en kayacs, pasearon en catamarán, bucearon, pasearon sobre el lomo de elefantes, subieron a un volcán activo cuyo cráter mostraba lava incandescente, observaron espectáculos de bailes tradicionales y visitaron impresionantes templos.
“Para entrar al templo debías ponerte su vestido tradicional (con una falda). Te lo alquilaban por $ 1. Esos templos son muy bien cuidados por la comunidad. Lucen impecables y muy agradables”, señala, mientras que de los pobladores menciona que son gente muy amable y hospitalaria. “La comida también es muy buena, con la particularidad de que casi todo es picante, el pollo, las carnes, los mariscos, el arroz”.
Así fue la Bali que conocieron en este viaje único que vuelven a vivir cada vez que lo abrazan con la memoria.