Bajan desde las alturas de los Andes para sentir el tranquilo ambiente playero de verano. Julián, cuencano de 18 años, señala que el clima es “riquísimo”, con un sol que se asoma para compartir el escenario, a ratos, con un paisaje algo nublado que exhala una brisa relajante “ideal para los paseos”.
Los cuencanos son los visitantes más asiduos en estos meses. Como Carmen y Lucía, dos hermanas que bordean los 55 años. “Venimos casi cada fin de semana con alguno de nuestros hijos. Es para sentir un bonito cambio de paisajes. El mar nos encanta”, señala Carmen, quien con su hermana menor visten abrigos ligeros mientras caminan por el malecón.
“El clima de verano es el mejor del año en Salinas, porque no golpea el fuerte sol del invierno”, señala Luis Montenegro, presidente de a Cámara de Turismo local, quien observa un crecimiento sostenido de la oferta de servicios turísticos; por ejemplo, en los últimos dos años se han inaugurado 10 hoteles, con lo cual suma unas 5.000 camas, a los cuales se añadirán pronto cuatro hospedajes más que ahora están en construcción. Además, en este año se espera la apertura de una cuarta compañía de transporte desde Guayaquil, denominada Reina del Turismo.
El hotel Amari abrió hace año y medio. Dionicio Cedeño, su propietario, lo opera en una casona regenerada de principios del siglo pasado, para atender un “flujo que se espera siga creciendo cuando Salinas inaugure su aeropuerto. Salinas es muy solicitado por los extranjeros, especialmente por los canadienses y europeos”, señala, aunque en este año su llegada ha bajado debido a la crisis y, en mayo, el virus AH1N1. “Pero confiamos que será temporal”, agrega.
Magdalena Cevallos, vicepresidenta de la Cámara, indica que los nacionales llegan de manera indetenible para disfrutar de esta zona playera que, según añade, muestra un mayor progreso desde que son provincia. “Antes nos sentíamos abandonados”, indica, pero ahora tienen material promocional como mapas y folletería, mayor seguridad, trabajos para mejorar la carretera hacia Manabí (Ruta del Sol) y un resurgir de atractivos como los arqueológicos. “Felizmente terminó esa confrontación por nuestra separación del Guayas. Nosotros le debemos muchísimo a Guayaquil”, agrega.
Napoleón Cabrera, joyero reconocido por sus trabajos en concha, alaba que este temporada es especialmente buena, ya que los viajeros de la Sierra gustan mucho de este destino. “Además, compran varios recuerdos para llevar a sus parientes y amigos. Ellos aprecian mucho este tipo de trabajo en joyas y todo lo que tiene que ver con la cultura local”, indica sobre este destino que es el punto de partida para un recorrido fantástico hacia las playas de la franja costera.
Para llegar a ciertos sitios específicos resulta mejor contratar una operadora, indica el guía Luis Panchana, porque los turistas podrán acceder a lugares restringidos y poco conocidos que brindarán una experiencia totalmente nueva en este destino que desea superar su fama como balneario de feriados, de invierno y para farras de fin de semana. Los salinenses invitan al viajero a redescubrir este balneario tradicional del país.