domingo 14 junio Columnistas

Manuel Chiriboga Vega mchiriboga@rimisp.org

Los comicios andinos

Por suerte estoy lejos de Quito y no tendré que votar. Eso me facilita mis dudas enormes sobre una elección que solo se repite por pura inercia. Hay que hacer estas elecciones y eso es todo. ¿Para qué? Nadie en su sano juicio tiene una respuesta. Quisiera al menos presentar mis dudas, que como podrá leer el lector son de diverso tipo.

Hay una causa profunda que viene del mismo sistema institucional andino. El Parlamento no tiene ninguna influencia real en el sistema de toma de decisiones. No se le consultan las decisiones, no tiene injerencia en el nombramiento de las autoridades andinas, las autoridades no rinden cuentas a los asambleístas electos. Más aún no participan cuando se producen algunas de las numerosas crisis andinas, sea por incumplimiento de las normas o por las peleas periódicas de nuestros dirigentes nacionales. El tema de lo andino es fundamentalmente un tema de los gobiernos, no de los parlamentarios que elegiremos, como lo hacen los de otros países.

Una segunda razón por la que no sabría por qué tengo que votar se relaciona con la inexistencia de un debate nacional sobre integración. Ahora que he vuelto a Europa luego de algún tiempo, lo he hecho poco después de las elecciones europeas. Estas ocurren en forma simultánea en todos los países miembros de la Unión Europea y si bien las especiales coyunturas nacionales han influido en los resultados electorales, ha subyacido un debate sobre el futuro de Europa. La constitución europea o la importancia de la Europa social respecto de la Europa mercado han sido temas de importante discusión. Una vez conocido el resultado que ha favorecido a la derecha europea, Durao Barroso, el conservador ex primer ministro portugués, ha presentado ya su candidatura para ser reelegido presidente de la Comisión Europea, apoyado por el Presidente francés y la Canciller alemana. Es decir los resultados electorales influyen directamente en la conducción política de la integración europea. Aquí ello no tendrá ninguna influencia, de hecho ni siquiera es materia importante de discusión en los medios de prensa del país, indicativo de la ausencia de debate público sobre la materia.

Una tercera razón es el poco, por no decir ningún compromiso político de nuestros dirigentes por la apuesta comunitaria andina. Fíjense lo sintomático que es que el presidente Correa confirme el anuncio del presidente Chávez de que Ecuador ingresará a la ALBA, justo la semana de elecciones andinas. Lo menos que se puede decir es que ello genera una gran confusión sobre a qué esquema de integración le estamos apostando como país. Si lo hacemos a uno construido por décadas y que a pesar de sus falencias y limitaciones ha ayudado a nuestros procesos de industrialización, o a otro, liderado por el líder venezolano y que lo único que hace es ayudar para que nos relacionen con él. No ha habido ningún pronunciamiento presidencial sobre lo importante que es el proceso andino. Pero más allá de si nos conviene o no ese ingreso a la ALBA, ese pronunciamiento fue inoportuno.

Así que desperdiciaremos recursos y energías nacionales en una elección que no tiene significación e influencia en la integración andina. La única razón para acudir es la elección de las juntas parroquiales, el nuevo órgano de poder descentralizado, pero ello es otra historia.

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