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Edición del DOMINGO 14 de Junio del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
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¿Quién paga la cuenta?
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¿Considera justo que el hombre pague siempre la cuenta?

Cancelar un gasto generado entre amigos, por la pareja o por un asunto laboral, ¿es o no un problema? En Ecuador todo depende de la postura que se mantenga.

Cuando Álvaro Antón, un publicista de 28 años, se reúne en grupo con sus amigos y  generan gasto, no tiene ningún problema en compartir la cuenta con ellos. Pero cuando invita a salir a una amiga, él siempre cancela el consumo de ambos, como un gesto de cortesía, mas no para transmitir seguridad o poder.

En cambio, Alexandra Paredes, de 29 años, dice que si un hombre la invita a salir, le encanta que pague la cuenta en la primera, segunda y tercera cita. Pero, en caso de que se conozcan mejor y sean pareja, no se resiste a ser ella quien lo haga, siempre y cuando él esté atravesando por un problema económico. Pero eso sí, advierte, “que no se le vuelva costumbre”.

En este tipo de acciones de quién paga la cuenta, sea el hombre o la mujer, hay algo que marca la diferencia. Según el sociólogo Fabricio Medina Erazo, son los prototipos o modelos que se han adquirido desde la crianza y forman parte de un sistema, una estructura mental y social.

En Ecuador aún se mantienen varias posturas, una de ellas tiene un tinte patriarcal que es el “varón” quien debe de pagar, sin darle opción a la mujer; otra es “quien invita paga”, puede ser el varón como la mujer quien lo haga, pero al mismo tiempo hay otra postura, la cual vemos con mucha normalidad, y es que los gastos los asuman todos por igual, sin que esto afecte ni el orgullo masculino ni la sensibilidad femenina.

En cambio, en otros países el sistema cultural en este sentido es que ambos son los que pagan, es como desarrollar un sentido de equidad, porque los dos forman parte del consumo y del costear lo disfrutado. De allí que algunos han creado el famoso proverbio popular “salimos al estilo gringo, cada cual paga su consumo”.

Pago equitativo
La psicóloga clínica Balbina de Thoret piensa que en la relación conyugal, el pagar la cuenta debería ser equitativo. Para ello se tiene que llegar a un acuerdo y cada uno encargarse de un pago específico, así se evitan dolores de cabeza.  Pero “de repente nos encontramos en un frente donde solo uno labora y este será quien asuma las responsabilidades hasta que mejore la situación de la otra persona. Si ambos trabajan, deberían  compartir los gastos, eso es lo más aconsejable para que nadie se sienta afectado.

Cuando la pareja alcanza un verdadero acuerdo en el pago de las cuentas, la vida se simplifica notoriamente, ya no hay estrés porque cada uno hace su esfuerzo y eso es compartido de la mejor manera porque se aman y respetan, que es la base fundamental de toda relación para que perdure. “Aunque suena un poco utópico, sí puede hacerse realidad”, dice.  Incluso con la equidad se logra que la pareja se unifique mucho más, porque no es uno solo el que participa en los gastos sino ambos para salir adelante, no quejándose, sino apoyándose.

Con amigos o enamorados
En una relación de amigos es correcto compartir el pago, porque esa es la única manera de saber que se tiene buenos amigos. Pero no es correcto que uno solo lo haga, a no ser que  quiera ofrecerle ese regalo al invitar y costear todo, solo así está bien, porque de otra manera,  como están los tiempos, lo mejor es compartir.

Ahora, en una relación de novios es usual que él cancele la cuenta, pero muchas veces  es ella la que toma la delantera. Sin embargo, también existe uno que se aprovecha, exigiendo que siempre pague, y eso es lo que no se debe permitir. Por eso hay que llegar a acuerdos durante el noviazgo, porque después cuando ya están casados comienzan los problemas y es mejor antes poner todo sobre la mesa para saber a qué atenerse, según De Thoret.

Y en el ámbito laboral sí debería ser la persona que invita la que pague los gastos,  porque siempre una empresa tiene más recursos y por lo tanto puede hacerse cargo de la cuenta, lo cual es muy usual en nuestro medio.

Una escritora
En el texto ¿Quién entiende a los hombres?, de la argentina Ana Von Rebeur, del grupo editorial Norma, se menciona que el pagar gastos nos cuesta a todos por igual y que es muy moderno dividir la cuenta en partes iguales, incluso que hay mujeres que lo aceptan con tal de salir con alguien. Pero  dice: “Esto vale muy bien entre amigos. Pero una vez que hubo besos, mimos y hasta sexo entre ambas partes... lo justo, sexy y varonil es que el varón pague la cuenta. Por un simple motivo: si él no paga los anticonceptivos y tampoco la pizza, está dando por sentado que tampoco podrá pagar los pañales, la leche y la escuela de un probable futuro hijo. Y eso sí es poco varonil”.

También indica que la función del hombre es proveer. Más allá de que haya mujeres solas que conservan sus empleos, consiguen su paga a fin de mes, tienen hijos y prescinden de la ayuda económica de los hombres, para todas ellas todo es mucho más complicado que para un hombre. Incluso conseguir trabajo: siempre se prefiere a un hombre y a ellas les pagan menos. Por ello, lo menos que puede hacer un hombre es pagar los gastos de la novia.

Además, “si él es oficialmente pobre, que invente planes gratuitos, como invitarla a caminar por la playa o entretenerla con largos paseos en bicicleta. Pero eso de “Salgamos y tú paga tu parte” o “Me tendrás que invitar, preciosa” es inaceptable”.

Indica que “si paga la mujer, aumenta la promiscuidad y la falta de responsabilidad masculina. Un hombre que paga por cada mujer con la que sale se fijará con mucho más cuidado si realmente quiere algo en serio con una mujer o no, porque el bolsillo no le dará para salir con muchas”. (S.M.d.C)

Modelos: Karina Benítez y Brayan Barberán.


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