domingo 07 junio Columnistas

Manuel Chiriboga Vega mchiriboga@rimisp.org

Nacionalismo metodológico

Son épocas de nacionalismo en Ecuador. Queremos decidir soberanamente lo que acontece en nuestro territorio, olvidarnos de lo que acontece en el mundo, especialmente de aquello que proviene del norte desarrollado. Para muestra un botón. El presidente Correa explicó que nos unimos al ALBA para “mejorar el comercio para el desarrollo y no comercio neoliberal en base a la competencia”.

En estos días leí un corto pero interesantísimo libro de Ulrich Beck, uno de los grandes de la sociología mundial sobre los jóvenes. El argumento es más o menos el siguiente: cuando tratamos de comprender a la generación joven, esté donde esté, sus problemas existenciales, sus orientaciones y sus comportamientos,  no lo podemos hacer exclusivamente en función de lo que acontece en un país. Para sustentar su razonamiento Beck analiza el tema de las expectativas de la igualdad y la migración.

Según Beck, la expansión de modos de vida transnacional se ve favorecida por el creciente contacto entre personas que viven en el rico norte y aquellos que lo hacen en los países del sur. Cada vez que un familiar migrado visita su país y regresa cargado de presentes para sus familiares y amigos o envía regalos por courier se produce esa exportación de modos de vida. Lo  mismo acontece como resultado de los frecuentes contactos vía internet o telefonía celular. La incapacidad de satisfacer esas expectativas en nuestros países, genera una rebelión contra contextos nacionales que les condena a la frustración. La opción de la mayor parte de jóvenes es la migración internacional, como demuestran las imágenes de aquellos que ven frustrado su viaje hacia el norte.

Un reciente estudio realizado en Azuay por el Instituto de Estudios Ecuatorianos y una Organización de Indígenas de Suscal, Unoics, describe esa gran migración. Señalan que  “que las y los jóvenes tienen como única expectativa de promoción y vida, la migración hacia el extranjero”. Ellos quieren irse, porque su única posibilidad de satisfacer sus expectativas de igualdad y de  un modo de vida que satisfaga sus expectativas es fuera de su comunidad, su provincia o del país. Este estudio concluye que se ha instaurado en esta zona una verdadera cultura de la migración.

Para poder entender este tipo de comportamientos y expectativas el marco nacional es pues, insuficiente. Los chicos se van no solamente porque son pobres, sino pensando que es  casi imposible satisfacer esas expectativas de lo que consideran es un consumo adecuado. Obviamente cuando aterrizan en Europa y Estados Unidos enfrentan una realidad difícil, trabajan largas horas, comparten habitación, sufren por la xenofobia, pero arañan poco a poco posibilidades de satisfacer esas expectativas. Pensar lo que acontece con los jóvenes hoy día requiere una visión global; el nacionalismo metodológico y político es incapaz de explicar este tipo de situaciones o comportamientos. Se necesita otro tipo de enfoque más global o cosmopolita.

Me pregunto si no estamos presos de un nacionalismo metodológico como país y si no necesitamos desarrollar una visión más cosmopolita y global.

Países como Chile o Brasil lo hicieron y miren que les fue bien. Esto no quiere decir que no reconozcamos asimetrías, pero sí que peleemos por normas y acuerdos globales que equiparen la cancha.

 El nacionalismo puede terminar imposibilitando que nuestros jóvenes cumplan sus expectativas en el país.

Columnistas

Otros Columnistas

Ahora en Opinión

Editorial No lo permitas, Ecuador

El estado de la democracia en el Ecuador depende en estos momentos de lo que ocurra con Teleamazonas.

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.