Que un niño ronque al año de edad es difícil de creer, pero cierto. Kamila, de 5 años, lo experimentó a esa edad, según su papá Dalton González Correa. “Mi hija no dormía bien y cuando lograba hacerlo mantenía siempre la boca abierta y emitía un silbido preocupante. A medida que fue creciendo comenzó a sufrir problemas respiratorios frecuentes, se la trataba por amigdalitis, bronquitis, gripes, en fin”.
Sin embargo, cuando Kamila tenía 3 años, un neumólogo recomendó que le hicieran radiografías del aparato respiratorio. El diagnóstico fue hipertrofia de las adenoides. Son como amígdalas localizadas en la parte de atrás de la nariz que habían crecido mucho e impedían el paso adecuado del aire. Por ello fue remitida a un otorrinolaringólogo.
El doctor Humberto Espinosa Astudillo, especialista en oído, nariz y garganta, explica que cuando hay infecciones las adenoides aumentan de tamaño y obstruyen el paso del aire, provocando respiración bucal y ronquido.
Otra causa frecuente del ronquido, dice el alergólogo John Zambrano Haboud, es la obstrucción de la nariz por inflamación de la mucosa que la recubre por dentro. La alergia hace que esta se hinche y por eso el niño alérgico suele tener la nariz tapada y ronca.
“Los casos más severos de aumento del tamaño de las adenoides pueden llevar a apnea del sueño, que conduce a la disminución del oxígeno en la sangre, porque el paciente deja de respirar durante algunos segundos y lo lleva a despertarse”, según Zambrano.
Pero ¿cuál fue la solución de Kamila? El médico tuvo que extraerle las adenoides. “La intervención duró apenas diez minutos y su recuperación consistía en seguir una dieta líquida. Su mamá y yo debíamos vigilar que ella adquiera un nuevo hábito respiratorio, para lo cual teníamos que cerrarle la boca mientras dormía para que respire solo por la nariz. Este ajuste no es sencillo y aún se trabaja para que lo cumpla. “Lo importante es que cuando mi hija logre por sí sola cerrar completamente la boca mientras duerme quizás su ronquido, manejable ahora, haya quedado en el pasado”, dice Dalton.
No más noches en vela
Para tratar el ronquido en los niños se necesita un buen diagnóstico. No solo se pueden solicitar radiografías sino pruebas de imágenes más sofisticadas, como una tomografía axial computarizada o una endoscopia. “Elegir el adecuado dependerá del estudio clínico del ronquido”, dice Espinosa.
El neumólogo Iván Chérrez sugiere realizar un estudio nocturno de sueño, que determina la cantidad de pausas respiratorias (apneas) por hora que el niño roncador tiene. Sirve para saber quiénes deben operarse de las adenoides o amígdalas, para que no pasen más noches en vela.
El tratamiento, indica Espinosa, puede ser desde el convencional clínico hasta el quirúrgico, este último está reservado para los casos que afectan severamente la salud del paciente o que la enfermedad ha llevado a complicaciones como, por ejemplo, una infección del oído (otitis), entre otras.
Si el origen del ronquido es una infección, se trata con antibióticos y este mejora, pero no son todos los casos. Lo más importante es determinar exactamente la causa y cuantificarla, para así dar la mejor solución.
Chérrez dice que, en ocasiones, se recetan drogas para disminuir el tamaño de las adenoides, lo cual da buenos resultados. Incluso un truquito casero que podría ser útil es poner a los niños de lado para que ronquen menos y aplicar suero fisiológico en la nariz para mejorar en algo la congestión.
Y si el ronquido lo provoca una alergia, explica Zambrano, hay que ser cuidadosos en cuanto a las dosis de los medicamentos que se les administre, porque no es la misma que se da a los adultos.
Dan alivio
Los descongestionantes nasales dan alivio rápido a los niños que roncan por obstrucción nasal, pero no deben usarse por más de siete días porque rebotan, es decir, la nariz se tapa cuando lo quieran dejar, dice Zambrano. Además, estas drogas cuando vienen en jarabes mezcladas con antialérgicos podrían provocar irritabilidad, por eso se recomienda no darlas por más de diez días.
También hay antialérgicos que sin mezclarse con descongestionantes pueden disminuir la obstrucción nasal. Pero lo más adecuado a mediano plazo es el uso de antiinflamatorios nasales (spray), que por su baja absorción no representan problemas de efectos adversos. Incluso se pueden aplicar vacunas de alergia para disminuir la sensibilidad a los alergenos que la causan.
Modelo: Stephani Villacís