Las tortas falsas están más en boga que nunca. Ahora la alternativa es usarlas superaltas, de entre 1,20 y 1,50 metros y con una decoración ya no tan clásica, indica Mariela Gabino, administradora de El Manantial.
De hecho ya el color blanco no es la única opción. La torta se personaliza de acuerdo con la decoración, pero manteniendo un piso sobre otro. Marcela Miranda, de A & M, dice que ya no se colocan partes de la torta en desniveles y por separado.
María Alexandra de Roncoroni, propietaria de Deliccato, cuenta que en las tortas se mezclan los tonos tierra naranja, cafés, ocres combinados con verde limón, turquesa o tres tonos de turquesa. “Ya no se usan tanto la flor y el encaje de pastillaje sino más líneas rectas, pisos de diferentes formas si es cuadrada la base, la que sigue es redonda o triangular”, dice.
Las flores naturales pueden ubicarse en lo más alto de la torta o en su lugar cascadas de cristales.
Como se emplean tortas falsas, las opciones van desde servir un postre luego del bufé o entregar –en lugar de la típica torta cortada en cajas– cupcakes decorados de la misma forma del pastel grande.
Otra opción es dar minitortas cubiertas de fondan dentro de cajas transparentes.