Mida su grado de preparación matrimonial antes de contraer nupcias, así evitará consecuencias en su nueva vida. Aquí presentamos pautas que le ayudarán a estar claro.
Si está haciendo planes para casarse seguramente lo habrá meditado muy bien, porque el matrimonio no es fácil de llevar y deberá trabajar en ello para que funcione como un proyecto de vida. Por lo tanto, si está seguro debe concordar con las siguientes preguntas y respuestas elaboradas por la psicóloga clínica y de parejas Cecilia Chávez Bowen:
P: ¿Se casa por la causa correcta?
R: Amor.
P: ¿Se siente capaz de manejarse como adulto?
R: Autosuficiente.
P: ¿Se compromete totalmente?
R: Sí.
P: ¿Tiene un proyecto de vida que incluye a la pareja?
R: Sí.
P: ¿Sabe que habrá dificultades, pero va a superarlas mediante la comunicación con su pareja?
R: Por supuesto.
Si usted coincide con todas las respuestas quiere decir que no se casa por temor a la soledad, a las críticas de la sociedad, ni por sentirse obligado o por comodidad económica. Lo hace para compartirse con su pareja, en las buenas y en las malas, sabiendo que todo matrimonio pasa por crisis, pero se superan con buena comunicación y amor. Se visualiza años después con hijos o en algo que emprenda, con su pareja como apoyo y complemento.
“Siempre digo a mis pacientes que uno reflexiona para comprar un auto, que es una inversión a corto plazo, que se investiga; se piden opiniones para una hipoteca... Pero para casarse se va con ilusiones y sin bases, siendo la empresa que debería durar toda la vida”, dice Chávez.
Consulta profesional
Todos los novios antes de decidirse por el matrimonio deben asistir como pareja a consulta con un profesional, puede ser un psicólogo clínico, un orientador familiar o un terapeuta de pareja, para buscar pautas que mejoren su comunicación. Es mejor que reciban orientación antes a tener que recibir apoyo posdivorcio, según Chávez.
“Creo que las parejas en la actualidad podrían estar mejor preparadas, porque hay mayor información y una mejor apertura para hablar de cualquier tema, pero el problema es que a veces no hacen uso de su derecho a preguntar y a ser escuchados”.
También dice que las parejas deben tener claras sus expectativas del matrimonio y el poder charlar sobre ellas, sin temor ni vergüenzas, especialmente sobre asuntos “delicados” que suelen evitarse en referencia a la vida sexual, los familiares políticos y el dinero. Estos tres temas, si no se los trata, pueden convertirse en los causantes de muchos problemas.
¿Por qué son importantes?. El primero, las relaciones íntimas. Son la oportunidad de manifestarse amor y si no se llevan de una manera satisfactoria para ambos, pueden ser un síntoma de que el matrimonio está entrando en crisis. El segundo, las intromisiones de los familiares o darles la prioridad por sobre la pareja. Son otra causa de peleas, especialmente en fechas muy importantes como Día de la Madre, del Padre, Navidad o Año Nuevo.
Y el tercero, hay novias o novios que no tocan el tema del dinero para no parecer interesadas o tacaños, pero si las finanzas del matrimonio no se llevan bien, va a generar carencias y malestar. Una recomendación importante para la mujer es que mantenga, al casarse, su independencia económica, para prevenir una de las formas de violencia doméstica que es la dependencia y sumisión que esta conlleva.
“Cada pareja es especial y única, por lo tanto cada una tiene un tiempo prudencial en que se siente lista para dar el paso al matrimonio. Lo que suelo recomendar es que no se dilate por años la decisión, porque se corre el riesgo de entrar en una rutina o de comenzar a vivir como casados, pero sin la parte de responsabilidad y compromiso”, agrega Chávez.
Mida su preparación
Glenda Pinto Guevara, psicóloga clínica y experta en terapia de parejas, menciona varios puntos que los novios deben tener claro antes de casarse:
- La decisión del matrimonio no debe ser tomada superficialmente.
- El matrimonio es una opción de vida y no la solución a ningún problema o carencia en sus vidas y que tampoco es la única manera de ser feliz.
- Deben conocerse lo suficiente para poder respetarse y tolerarse mutuamente. Por ello deben establecer un tiempo mínimo de noviazgo no menor a un año y medio o dos años. Sería preferible que sean mayores de edad, en un rango no inferior a los 22 años en mujeres y 24 años en varones.
- Estar seguros de que casarse es un estilo de vida que los hará felices y que les gustaría intentar en sus vidas. La relación matrimonial solo sobrevive cuando se establece en condiciones de igualdad y la pareja interactúa demostrándose respeto, amor recíproco y comprensión mutua.
- Procurar tener el mayor número de afinidades posibles como pareja y el menor número de diferencias, es decir, de ser posible, la misma religión, el mismo nivel educativo, costumbres y valores familiares parecidos, posición y hábitos sociales, entre otros. Considerar que las afinidades los acerca y que serán útiles en momentos de crisis.
- Tener acuerdos claros sobre la situación matrimonial, en todos los aspectos. Por ejemplo, en lo económico, cómo van a sobrellevar sus actividades de trabajo y solvencia como pareja, cómo será su boda, los planes para la luna de miel; qué planes o proyectos tienen en común; dónde y cómo van a vivir; cuántos hijos desean tener o si no los tendrán, entre otros. Si no hay acuerdos claros inicialmente, esto les traerá problemas como pareja.
- Si ya ha iniciado su vida sexual con su pareja o ya está viviendo con ella, debe asegurarse si quiere consolidar esa relación y presentarla o legalizarla ante la sociedad, sin que establezca un sentido de posesión sobre ella, porque nadie es dueño de nadie, aunque esté casado con esa persona.
- Si la relación con su pareja lo mantiene hipervigilante u obligado, además algo culpable y no se siente del todo feliz, quiere decir que está viviendo una ilusión negativa y no está convencido de esa relación, pues está enamorado del amor, pero no de su pareja.
- El matrimonio debe fundamentarse siempre en el respeto mutuo que se extiende a todos los aspectos de la vida de los individuos, familia, amigos, a los intereses y, sobre todo, implica considerar la forma de pensar de su pareja y entenderla desde su punto de vista y no solo considerando el mío, con empatía, es decir, “poniéndome en el lugar del otro”. (S.M.d.C)
Fuentes: Cecilia Chávez Bowen. Telfs.: 228-1306, (09) 595-7722 y Glenda Pinto Guevara. Telfs.: 232-4066, (09) 961-2322.