Actualmente hay una inclinación hacia el uso de mantillas y velos largos, ligeros, transparentes y con mucha caída. Pueden ser de tul y con bordes de encaje, o enteramente de encaje. Estos remarcan el rostro delicadamente dando un aire vintage sumamente elegante, un estilo usado originalmente en España y que fue adoptado en toda Europa y Estados Unidos.
“Los encajes de chantilly, con gasa o tul, o en general los velos europeos son los que más buscan las novias”, aseguran en el almacén ZCI novias.
Y eso que en el pasado, el encaje era un lujo al que solo podían acceder muy pocas novias, ya que se hacía a mano y era excesivamente caro, luego con la revolución industrial, la historia dio un giro.
Entre los velos hay distintos, como el de organza, que es un entramado de hilos de seda, los que forman una delicada y transparente textura. El de tul, tipo malla, que puede ser elaborado en seda, algodón o nylon.
Por su transparencia y delicadeza, este ha sido siempre el material más usado para confeccionar velos, además de que es mucho más accesible que los de encaje. Los hay sencillos, sin bordados, o los que llevan cristales, encajes, rudotes y cintas, en todo caso, todos envolverán a la novia con suavidad en su camino al altar.
ZCI novias, C. C. Samborondón Plaza