Ayer reflexionábamos en este espacio sobre los problemas de la seguridad y casi al mismo tiempo un centro comercial muy concurrido se convertía en un escenario de guerra entre delincuentes y policías. Días atrás habíamos advertido también que los números de algunos delitos han dado saltos importantes en los dos o tres últimos meses.
Ojalá que ante estos hechos las autoridades no respondan que exageramos. Ya lo hicieron antes y les fue mal. Sería mejor esta vez que desde el inicio intentemos todos mayor colaboración.
Comentábamos ayer que un alto funcionario de la Policía reconoció que el enfrentamiento con el Municipio de Guayaquil no ayudó en la lucha contra el crimen. Hay que rectificar entonces. Los ciudadanos necesitan caminar con más tranquilidad por sus calles, y para eso las nuevas autoridades policiales deben cerrarle las puertas de la institución a cualquier intento de usarlas políticamente. De lo contrario el crimen irá en aumento, y su prestigio innecesariamente mermará.