Vigilancia aduanera busca nuevo objetivo y mayor preparación

En todas las clases se inculca la honestidad. Se la recalca cuando se trata la ley para reprimir el lavado de activos, sobre la unidad de inteligencia financiera, el blanqueo de capitales y los métodos de revisión y cacheo.

“Tratamos de fomentar en los aspirantes la honestidad sobre todas las cosas; que sean inmunes a la corrupción”, sostiene Mario Tulcanaza, vicerrector académico del Centro de Formación de Vigilancia Aduanera, que funciona en esta ciudad y que al momento acoge a 48 alumnos, 29 hombres y 19 mujeres, que provienen de diversas provincias.

Esta capacitación, que antes era exclusiva para militares, estuvo paralizada  durante quince años. A fines de 1993 egresó la última promoción que  entonces tenía su sede en Cayambe (Pichincha).

El 8 de diciembre del año pasado, por resolución de la Corporación Aduanera Ecuatoriana (CAE), se crea el Centro de Formación de Vigilancia Aduanera, cuyo fin es retomar, pero con otra visión, la vigilancia aduanera: apertura para civiles y capacitación intelectual, con énfasis en valores éticos.

Inicialmente fueron 120 nuevas partidas las aprobadas por ese organismo para cubrir los requerimientos de las diferentes plazas y destacamentos que existen en el país.

Así, desde el pasado 31 de marzo, las instalaciones del Instituto Técnico Superior Liceo Aduanero (Itsla), ubicado en el sector de Yahuarcocha, en el norte  de la ciudad, acoge a los 48 aspirantes.

El sitio cuenta con aulas provistas de proyectores y computadoras con acceso a internet. Esto se complementa con entrenamiento físico, que es supervisado por miembros de las Fuerzas Armadas.

Testimonios
Entre los aspirantes hay gustos y preferencias disímiles. Paola Galárraga, una quiteña de 26 años, no tiene dificultad para realizar las pruebas físicas por su condición de  cheerleader  profesional. Incluso ayuda a los instructores en la etapa de calentamiento y estiramiento de los ejercicios.

Las técnicas de revisión y cacheo son las que más le han llamado la atención a esta chica que aspira a convertirse en vigilante aduanera.

Para su compañero Vladimir Paguay, de 22 años, oriundo del cantón Rumiñahui, en Pichincha, ingresar a este curso fue una decisión de última hora.

Luego de haber sido víctima de un accidente de tránsito en el que casi pierde la vida y cursar el tercer año de Derecho en la Universidad Central, al joven, según cuenta, se le presentó la oportunidad de ingresar al Centro de Formación de Vigilancia Aduanera.

El guayaquileño Víctor Andrade, de 24 años, asegura que se esfuerza a diario para aprender su rol. Él recuerda que cuando aún estudiaba en el instituto ESCA leyó el aviso que anunciaba  este curso.

“No lo dudé dos veces, como estaba siguiendo Gerencia Empresarial me di cuenta de que era algo afín al tema de las aduanas y me inscribí”, dice.

Capacitación

Los jóvenes, que como requisito principal tenían que haber cursado el tercer año de universidad o tener alguna tecnología, ahora cumplen un proceso exigente antes de convertirse, luego de seis meses, en nuevos vigilantes aduaneros.

Según Édison Caza, director del centro, al llamado de reclutamiento se presentaron 150 interesados, de los cuales 50 fueron seleccionados para el proceso. De este grupo, 49 iniciaron formalmente el curso y en el camino uno de los aspirantes se retiró voluntariamente.

Caza puntualiza que en todas las materias se maneja el aspecto ético. “Tratamos de fomentar en los aspirantes la honestidad sobre todas las cosas; que sean inmunes a los procesos de corrupción”, destaca.

Añade que les toca trabajar muy duro en ese aspecto, “porque vivimos en un mundo que nos hace tambalear a todos. Si nosotros aseguramos bien la formación de los aspirantes vamos a tener un buen resultado, por eso el aspecto humano tiene principal atención”.

Detalles

Materias
Formación en técnicas aduaneras, policiales, función pública, integridad, ética, comercio exterior, valoración aduanera, informática y otras, son las materias que reciben los aspirantes, a lo que se suma el entrenamiento físico.

Segundo curso
El 20 de julio próximo se hará el llamamiento para el segundo curso de vigilantes de línea. El cupo será para 50 nuevos aspirantes.

Costo
El costo total del curso para los aspirantes es de $ 3.300, recursos que, según Édison Caza, director del centro, sirven para cubrir todos los gastos, entre ellos, uniformes, equipamiento, hospedaje y alimentación.

Sueldo
Un aspirante aduanero, recién graduado, percibirá un sueldo de acuerdo con la Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa, es decir, un sueldo referencial de 700 dólares mensuales. No tendrá rango militar como anteriormente ocurría.

Ubicación
El centro se levanta en una extensión de 7 hectáreas, en donde prevalece una amplia  infraestructura física. Está ubicado junto a la laguna de Yahuarcocha.

Instrucción
Desde el 9 de junio próximo, mediante un convenio con el Grupo de Caballería Nº 36 Yaguachi, los 49 aspirantes recibirán instrucción militar, por un mes, en esa unidad del Ejército.