Domingo 31 mayo Medio Ambiente

Beber líquidos embotellados incrementa la contaminación

MANUELA BOTERO

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QUITO. Especialistas en medio ambiente recomiendan el uso de envases que pueden ser usados de manera permanente y no el de botellas plásticas para beber los líquidos.

Una costumbre tan sana como tomar continuamente agua se ha convertido en una pesadilla para el ambiente. Cada día, cientos de millones de botellitas individuales de agua (o gaseosa, o jugo, etcétera) son desechados en todo el planeta, contribuyendo a acrecentar la gran isla de partículas de plástico que flota en el océano Pacífico y montañas de basura a la vera de las quebradas a lo largo y ancho de todo el país.

Javier Salazar Lecaro, coordinador del Proyecto de Reciclaje Proambiente de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), estima que el 14% de las 1.800 toneladas de basura que se producen diariamente en Quito es plástico (es decir, 252 toneladas diarias). “Para el ambiente ha sido muy negativo porque cada vez hay más consumo de este tipo de botellas y se ha ido perdiendo el uso  de las reutilizables”, indica.

Al plástico del cual están hechas estas botellas –que vienen en presentaciones individuales y familiares– se lo conoce técnicamente como PET (Polietileno Tereftalato o Politereftalato de Etileno), tipo de materia prima plástica de alta transparencia derivada del petróleo.

Es decir, la saludable moda de tener siempre una botella de agua a la mano implica que hay que extraer petróleo de algún lugar, como los frágiles ecosistemas de la Amazonía.

Este material fue descubierto por los científicos británicos Whinfield y Dickson en 1941, cuando su país estaba en  guerra y había la necesidad de buscar sustitutos para el algodón proveniente de Egipto. En 1946 se lo empezó a utilizar industrialmente como fibra textil y su ‘edad de oro’ viene desde 1976, cuando se lo comenzó a emplear en la fabricación de envases rígidos.

Según un reporte del Departamento de Conservación del estado de California (EE.UU.), uno de los abanderados a nivel mundial en prácticas de consumo responsable, actualmente producimos y consumimos veinte veces más plástico que hace 50 años. En ese estado, por ejemplo, se carga un costo adicional a quien compra una botellita y  se les devuelve el dinero a quienes la retornan a los sitios designados para su reciclaje. Además, en ciudades como San Francisco y Nueva York, cientos de restaurantes se han unido a la campaña ‘Takebacktothetap’, que consiste en no ofrecer a sus clientes botellas de agua sino agua de la llave.

En Ecuador, el reciclaje de este tipo de botellas aún es muy incipiente. Giovanni Chamba, de la Asociación de Reciclaje Vida Nueva, que reparte entre algunos barrios de Quito recipientes para que la gente separe la basura, explica que ellos recolectan PET. “Nosotros embalamos y se los vendemos a un intermediario para exportarlos a Colombia, Perú y China. Entiendo que hacen escobas y otros productos”, refiere.

En el mismo sentido, el dueño de Plásticos Tortuga, un gran centro de acopio y procesamiento que pronto lanzará  al mercado productos hechos a partir de plásticos reciclados, como mangueras, lavacaras, etcétera, explica que no recuperan los PET porque es un material muy difícil de tratar. “Se descompone y emite compuestos tóxicos”, asegura.

En efecto, Salazar explica que solo en Guayaquil hay empresas que envían estas botellas por barco a China y Singapur, donde con altas temperaturas se recuperan sus fibras para hacer camisetas y juguetes.

En varios sitios de internet se dice que estas botellas no pueden ser reutilizadas para envasar alimentos por las emisiones de iones tóxicos que generan al estar expuestas al calor y se recomienda comprar un termo (que se recarga con agua de la llave, cuando es posible, o de los grandes bidones).

A nivel de reciclaje, la Fundación Maquipucuna, que ofrece programas de ecoturismo en la zona de Nanegalito (Pichincha), está trabajando en un proyecto piloto de elaboración de techos con las botellas de tres litros (lo que da un resultado parecido al eternit).

En tanto, la Fundación Hermano Miguel, que ofrece servicios de salud para personas de escasos recursos en el sur de Quito, las utiliza para hacer los laminados con resina poliéster de las prótesis, señala Marco Muñoz, jefe técnico del área de prótesis.

Detalles
Campañas contra el consumo de agua embotellada se comienzan a escuchar en algunas ciudades europeas y de  Estados Unidos. El Alcalde de Nueva York hizo recientemente un llamado a la ciudadanía para que confíe en el agua de la llave, indica la página web  www.takebackthetap.org (volvamos al agua de la llave).

La página www.tappening.com promueve una campaña con mensajes a la industria del agua envasada que dice: “El dinero que gastamos como nación en agua envasada podría asegurar que todo niño americano tenga un seguro de salud”.

Según ambas campañas, tomar agua de la llave es una decisión segura (en cuanto a calidad del agua), más barata, más responsable socialmente (obliga a las autoridades a garantizar su potabilidad) y amigable con el ambiente (no genera desechos).

Se calcula que  en los Estados Unidos el 86% de las botellas plásticas vacías termina en la basura en vez de ser recicladas.

Botar las botellas plásticas de PET a la basura también genera grandes riesgos de contaminación al aire, debido a que sus emisiones tóxicas no solo causan riesgos a la salud, sino que generan gases de efecto invernadero.

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