Las cirugías de columna pueden ser de tal magnitud que se podrían requerir de seis a ocho pintas de sangre para restituir el volumen perdido. Si bien la transfusión sanguínea ha sido una práctica común que ha salvado muchas vidas, en los últimos tiempos ha aumentado el riesgo de su uso no solo por las reacciones alérgicas sino por la posibilidad de transmisión de enfermedades como la hepatitis B y el sida.
También es posible que se presenten complicaciones inmunológicas comunes como fiebre, urticaria (pica el cuerpo) o se enronchan. Sin embargo, las que revisten de mucho cuidado son las de tipo pulmonar conocidas como Trali (disfunción pulmonar aguda relacionada con las transfusiones). No se sabe exactamente el porqué, pero lleva a una disfunción respiratoria grave, según el anestesiólogo Jorge Plaza, del Servicio de Anestesiología del Hospital Clínica Alcívar.
“Una transfusión de sangre puede hacer que disminuya el sistema inmunológico y que aumenten las infecciones postoperatorias. Y en las mujeres que han sido operadas por cáncer de mama, por ejemplo, es más probable que tenga una recidiva o metástasis. Es decir, que le reaparezca o se disemine la enfermedad maligna”, dice.
Además, es conocido que las personas de 70 años en adelante, a las que les han hecho transfusiones en cirugías grandes, alrededor de los seis meses tienen mayor porcentaje de muerte que aquellas que no han sido transfundidas. “Por eso siempre se deben pesar los riesgos y beneficios. Las transfusiones se tienen que hacer cuando se necesitan, mas no hay que abusar en su empleo”, asegura Plaza.
Según la hematóloga Bella Maldonado, generalmente quienes solicitan que se les haga una donación autóloga o transfusión de su propia sangre son los pacientes que no quieren recibirla de otras personas cuando van a someterse a cirugías mayores. “Una de las condiciones que se necesita es tener un hematócrito por encima de 40% y una hemoglobina de 12%. Incluso, de ser necesario, requieren antes de la operación un tratamiento con hierro, dependiendo de las unidades de sangre que le sacarán”.
Plaza explica que el hematócrito es la relación que hay entre los glóbulos rojos y el plasma. Mientras que la hemoglobina es el pigmento que está en cada glóbulo rojo y se encarga de transportar el oxígeno, es decir, hace la respiración celular.
Reciclador de células sanguíneas
Según el médico internista Guido Fernández, los pacientes que son testigos de Jehová no reciben transfusiones de sangre, ni de otras personas ni de ellos mismos, por sus creencias religiosas basadas en la Biblia. Pero sí aceptan el método denominado reciclador de células sanguíneas, porque la sangre no sale de su cuerpo.
Este método, dice el traumatólogo Eduardo Alcívar, lo usa desde hace pocos años de manera rutinaria en cirugías extensas, especialmente en los testigos de Jehová. El reciclador de células lo que hace es recibir la sangre que se aspira de las heridas, la cual es transportada a unos filtros especiales, en un sistema cerrado donde es elaborada por la máquina para devolverla al paciente en forma de concentrados de glóbulos rojos.
“Hace poco operé a una testigo de Jehová que sufrió una refractura de la columna cervical con expulsión de un fragmento óseo que comprimía la médula con repercusiones neurológicas. Programé una nueva cirugía, esta vez por vía posterior para reducir la fractura y fijar la columna en seis vértebras mediante un sistema de tornillos pediculares y barras”, dice Alcívar.
Agrega que la operación se proyectaba muy sangrante y la paciente estaba anémica y no podía recibir sangre. Además, sus condiciones generales no eran las más deseadas y no se podía esperar a que mejorara porque corría el riesgo de quedar paralizada.
La cirugía duró cuatro horas y con el uso del reciclador de células sanguíneas se realizó el procedimiento sin inconvenientes. La paciente fue dada de alta tres días después.
Otros métodos
Según Eduardo Alcívar, existen algunos métodos para disminuir el uso de la sangre en los actos quirúrgicos como la hemodilución, hipotensión controlada y extracción de sangre del paciente antes de la cirugía, entre otros. Estas consisten en:
- Hemodilución Durante el acto operatorio se le administran por la vena sueros salinos para que su sangre se diluya, entonces aquella que se pierde tiene menos glóbulos rojos por centímetro cúbico.
- Hipotensión controlada Durante la operación se baja la presión arterial a un punto permisible de acuerdo con los parámetros que el anestesiólogo conoce para que el paciente sangre menos.
- Extracción de sangre del paciente antes de la cirugía, también llamado predonación Este método es el que más se hace. Primero se le realizan exámenes para ver qué cantidad de sangre tiene. Se pueden sacar hasta dos pintas y se las guarda en un banco de sangre hasta el día de la operación para volverlas a poner.
El método elegido depende de la magnitud de la operación y de la pérdida sanguínea estimada. (S.M.d.C.)