Tiempo atrás en el corazón del bosque vivían tres hermanos cerditos que siempre eran perseguidos por el lobo que quería comérselos. Los cerditos pensaron en hacerse cada uno casas para estar seguros dentro de ellas. El pequeño entonces hizo una de paja para terminar antes y poder irse a jugar... Voy a parar el relato para seguir hablando de la especie tan famosa en los últimos días por la comentada “gripe porcina” o “el virus AH1N1”. Resulta que ahora los pobres chanchitos están muy desprestigiados, que incluso en Facebook hay campañas a favor de los pobres cerdos discriminados.
Me da tanta pena que estén achacados cuando muchos de ellos han hecho tanto, tanto por ganarse la cima, como Babe, que saltó a la fama con la película El chanchito valiente, se ganó al público y eso le permitió protagonizar una segunda cinta Babe va a la ciudad. Otros chanchitos han salido del pincel de un ocurrido dibujante, como Orson, un personaje tranquilo siempre fiel a su amigo Garfield, le gusta mucho leer y disfrutar de su granja. No puedo dejar de mencionar a mi favorita, la coqueta Miss Piggy, ella ha tenido grandes satisfacciones con su participación estelar en El Show de los Muppets, intima amiga de la Rana René.
Cientos de correos, chistes, caricaturas sobre los pobres chanchitos circulan en la red. Los responsabilizan del mal del momento. La última que vi incluso pone en duda los vínculos de amistad entre Winni Pooh y Piglet. Mientras estos dos amigos caminan sobre la nieve de vuelta a casa; Piglet sonríe a sus adentros y piensa en lo afortunado que es al tener una gran amigo como el oso. Pooh en cambio piensa: “Si el cerdo estornuda lo mato a golpes”. El otro día alguien me comentó con crueldad que por una gripe normal, hacemos ‘achís’, pero ahora con la gripe porcina, hacemos ‘achoiiiiink’.
Molotov, en una de sus canciones, pide a gritos “cerdo, no me llames cerdo” En México, por ejemplo, la venta de carne de este animal cayó en el 80%, debido al brote epidémico, nadie quiere consumirla. Casi seis mil productores de cerdo atraviesan una dura situación, por lo que las autoridades de la patronal porcina solicitaron que se cambie el nombre a la famosa gripe.
Prosigo con el cuento de los chanchitos, pues resulta que el hermano segundo construyó una casita de madera, al ver que su hermano pequeño había terminado se dio prisa para ir a jugar con él. Vino el lobo sopló, casi con un suspiro derribó la casa de paja, luego sopló, sopló, sopló y derrumbó la de madera también, asustados salieron los dos chanchitos a buscar un nuevo refugio...
...Buena idea en cambio tuvo el hermano mayor de los chanchitos de hacer una casa de ladrillos. Allí deberían refugiarse todos los pobres cerdos que ahora son señalados como culpables. Que venga el lobo, que sople duro, pues los simpáticos animales estarían a salvo. En realidad ahora pienso que fue el lobo el que dejó el virus de la influenza en las dos primeras sopladas... Debería ser ‘la gripe del lobo’, como diría Porky, mi gran amigo de la infancia: “¡Eso es to... Eso es to... E-eeeso es todo amigos!”.
EL AGUACATE en Radio City: FM 89.3 Guayaquil y FM 99.7 la Península, de lunes a viernes, 18:00