Un día se encuentra con Kazbek y le entrega una carpeta con 16 dibujos. Le pide que a cada uno de ellos le ponga un texto y haga un libro de pequeño formato.
Es parte del argumento de la nueva novela del escritor guayaquileño residente en Barcelona Leonardo Valencia, obra que acaba de presentar en Quito, en edición preparada por el sello nacional Paradiso, para el público ecuatoriano. La novela se editó inicialmente en España, con la editorial Funambulista.
El libro se titula Kazbek, como el personaje protagonista de esta historia, que tiene como escenarios Guayaquil (la ciudad ubicada en el país de los volcanes), Barcelona, Ginebra y otros lugares, pues los personajes son nómadas, viajeros, una constante en la obra de este autor guayaquileño, nacido en 1969.
La nueva ficción de Valencia tiene como antecedente un hecho real: el escritor conoció al diseñador alemán residente en Guayaquil Peter Mussfeldt, y este le entregó una carpeta de sus dibujos, por si un día se le ocurría escribir un texto sobre esos “bichos”, como los llama su autor. Esta acción de Mussfeldt dio como resultado Kazbek. Y aunque la novela se concibe a partir de esta anécdota real, lo que crea Valencia es un mundo de ficción. Una obra autónoma.
Contrariamente a la aspiración del escritor Kazbek, de construir una gran novela, este libro, de 118 páginas, plantea un alejamiento de ese concepto. Valencia opta por una obra experimental, fragmentaria, que no aspira a dar cuenta de un universo totalizador, sino de un microuniverso. En su brevedad, en su minimalismo, está su fuerza.
Con esta obra Valencia abre un diálogo interartístico, con lo cual, ha expresado, sabotea esa idea de que el escritor es un ser solitario. Es la primera de una serie de seis novelas, en las que indagará en la relación de la literatura con otras artes. El libro Kazbek tiende un puente con el dibujo, y en los otros, que ya está trabajando casi de manera simultánea, lo hará con la fotografía, la arquitectura y la música. Ese planteamiento tiene que ver con la fascinación del propio Valencia por las otras artes, con las que ha alimentado su formación intelectual.
Kazbek es un libro que se nutre también de la literatura. Es literatura dentro de la literatura. El protagonista es un autor que ha leído desde La metamorfosis, de Kafka, hasta La vida del ahorcado, de Pablo Palacio, y que reflexiona sobre la escritura y los libros. Aquí, vida y literatura son sinónimos.
Los textos escritos por Kazbek, que acompañan cada uno de los dibujos del señor Peer, bien podrían ser conceptuados como poemas: “Te escuchan. Tu cuerpo cruje. Las espaldas cortantes de tu lomo bailan en zigzag con tus catorce patas ovaladas...”.
El de Valencia es un libro que se lee con la fascinación que produce lo distinto. Y al cerrarlo, una se queda con la certeza de que Kazbek cumplió el pedido del señor Peer: hacer un libro de pequeño formato. Esta es una obra que no precisa de tantas explicaciones, porque, como bien dice Kazbek, “escribir consiste en no dar explicaciones”.