miércoles 20 mayo Columnistas

Editorial New York Times

Los retos de India

EE. UU. |

El Partido del Congreso Nacional de India no se puede dar el lujo de una prolongada celebración después de su abrumadora victoria electoral. Gran parte de los análisis posteriores a la votación se han centrado en la agenda nacional de enormes proporciones. Sin embargo, ahora que el Partido del Congreso tiene un mandato estable, es tiempo para que India ejercite el tipo de liderazgo regional y mundial que se espera de una potencia naciente.

Puede empezar con su vecino Paquistán, que podría decirse es el país más peligroso de la Tierra. Un artículo en  The New York Times del lunes nos recuerda justo cuán peligroso: Estados Unidos cree que Islamabad está expandiendo rápidamente un arsenal nuclear que se creía ya contenía de 80 a 100 armas.

Hemos apoyado sistemáticamente la ayuda militar apropiada y el incremento en la economía para coadyuvar a que Paquistán combata al Talibán y a Al-Qaeda, fortalezca las instituciones democráticas y mejore la vida de su pueblo. Desaprovechar recursos preciosos en bombas nucleares es vergonzoso cuando Paquistán tiene problemas por la crisis económica y enfrenta una insurgencia que amenaza su mismísima existencia.

Tratar de mantener 100 bombas fuera del alcance de los extremistas ya es suficientemente difícil; la expansión de las reservas nucleares empeora el reto. Funcionarios en Washington están preguntando legítimamente si los miles de millones de dólares en la propuesta de asistencia nueva podrían desviarse al programa nuclear de Paquistán. Deberían exigir garantías de que no será así.

India es esencial para lo que hará Paquistán. Nueva Delhi ejerció una moderación bien recibida cuando no atacó a Paquistán después de los ataques de noviembre de 2008 en Bombay, perpetrados por extremistas basados en ese país. Sin embargo, las tensiones siguen siendo elevadas, y el Ejército paquistaní sigue viendo a India como su principal adversario. India debería tomar la delantera para iniciar conversaciones sobre el control de armas con Paquistán y China. También debería declarar su intención de dejar de producir combustible para armas nucleares, incluso antes de negociar la propuesta de un tratado multinacional.

Ya es tiempo  para que India –más fuerte en lo económico y en su estatura internacional– encuentre una forma de resolver las tensiones con Paquistán por Cachemira. Si no se puede tratar directamente esa llaga enconada, entonces las conversaciones regionales más amplias sobre el ambiente y el agua podrían ser una forma provisional de encontrar intereses en común. Hacer caso omiso de Cachemira ya no es una opción.

India ha tenido un papel constructivo en ayudar a reconstruir a Afganistán, pero debe dar pasos para disipar las inquietudes de Islamabad en cuanto a que se trata de un plan para rodear a Paquistán. Debería fomentar el comercio regional con Paquistán y Afganistán. Más ampliamente, India debe ayudar a revivir las conversaciones sobre el comercio mundial abriendo sus mercados. Podría usar su considerable influencia comercial en Irán, Sudán y Myanmar para detener el programa nuclear de Teherán, terminar el genocidio en Darfur y presionar a la junta de Myanmar para ampliar los derechos humanos.

India es la potencia dominante en el sur de Asia, pero ha sido vacilante para asumir sus responsabilidades. El Partido del Congreso tiene que hacer algo, empezando con Paquistán.

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