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| Dora León, legado histórico |
La historiadora guayaquileña y su esposo tardaron más de 20 años en investigar que la ciudad se fundó en agosto y no en julio. Llega a Guayaquil para ser incorporada a la Academia Nacional de Historia.
Su nombre no resulta familiar para muchos, pero su aporte ha dejado huellas profundas en la historia del Ecuador y de la ciudad. Dora León Borja dejó su natal Guayaquil hace más de cuatro décadas para terminar sus estudios de Filosofía y Letras. Llegó a España, se enamoró de Adam Szászdi y de la investigación histórica. Desde entonces se ha dedicado a escudriñar en el pasado de América Latina, de Ecuador y de Guayaquil.
Durante más de 400 años se atribuyó al 25 de julio de 1537 como la fecha de la fundación de la ciudad y al capitán español Francisco de Orellana como su gestor. Sin embargo, tras estudios e investigaciones, lograron establecer que la fundación fue el 15 de agosto de 1534 en Liribamba, cerca de lo que hoy es Riobamba, bajo el nombre de la ciudad de Santiago y que su gestor fue Diego de Almagro.
La tesis había sido postulada por Miguel Aspiazu Carbo y fue investigada finalmente por ellos.
Catedrática de la Universidad Inter Americana de Puerto Rico y autora de los libros Prehistoria de la Costa ecuatoriana, Los indios balseros como factor de desarrollo del Puerto de Guayaquil, Guayaquil y la Real Armada de la Mar del Sur, entre muchos otros, tendrá un reconocimiento a su labor y será incorporada como miembro de número a la Academia Nacional de Historia del Ecuador.
La ceremonia de ascenso se realizará el 21 de mayo en el Salón de Honor del Palacio Municipal.
Vía telefónica desde Puerto Rico, donde está radicada, dice que recibe la designación llena de orgullo. “Me siento muy satisfecha, contenta. De parte de la Academia (de Historia) veo mucho entusiasmo porque me incorpore. Me había tocado ya hace algún tiempo, hace unos diez años, pero como vivo fuera no lo había hecho”.
Dora León se graduó en Filosofía y Letras en la Universidad de Guayaquil y viajó a Madrid a terminar sus estudios en la Universidad Complutense. En 1956 se doctoró y desde entonces no ha parado de investigar sobre Ecuador, Guayaquil y América Latina.
Incluso su tesis trató sobre la evolución histórica de Guayaquil. A España se fue por sus propios medios, pero allá recibió una beca del Instituto de Historia. Conoció al húngaro Adam Szászdi y, al finalizar sus estudios, volvió a Ecuador solo para casarse.
De su tesis nace la inquietud sobre la fundación de Guayaquil. Su esposo se interesó y juntos emprendieron la investigación, que tardó casi 20 años. “Encontramos el documento de la fundación en España, lo que pasó es que como Guayaquil se llama Santiago de Guayaquil se decidió que para julio se establezca su fundación, pero muchísimas ciudades en América tienen el nombre de Santiago que era el patrono de las huestes españolas”, cuenta ella.
Por ahí iba la pista. Lo que tomó más tiempo, más que la fecha, fue establecer el sitio, porque la ciudad tuvo algunos traslados que terminaron en su ubicación actual.
El trabajo no fue sencillo. “A pesar de que con gran entusiasmo lo hacíamos había en el ambiente una actitud negativa para lo que decíamos (...). Incluso la suspendíamos un tiempo porque decíamos: Bueno, si no les interesa... Pero como teníamos tanto material al poco tiempo de haberlo abandonado volvimos a trabajarlo”.
¿Lo que más la apasiona? Aparte de la investigación, asegura, la cátedra. Se ha identificado plenamente con su profesión universitaria, al punto de que cuando se retiró casi se arrepiente. “Todo me hacía falta, incluso los malos estudiantes”, bromea.
Pero no siempre pensó en las letras. Cuando era estudiante del colegio Guayaquil se interesó por la medicina y la odontología, pero después se dio cuenta de que no se veía haciendo autopsias en las clases. Lo suyo era la cátedra y la historia. Y ese legado ha dejado a sus hijos István y Lajoss Szászdi León. Aunque uno es abogado y el otro doctor en relaciones internacionales, se han vinculado al tema histórico. “Tal vez influyó en ellos el ambiente”, dice Dora, quien tenía previsto llegar ayer al Ecuador con su familia. Juntos asistirán al Encuentro de Historiadores que se desarrollará en este Guayaquil que encontró su identidad gracias a su dedicación. (KV)
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