Definitivamente, Samborondón se ha convertido en polo importante para quienes trabajan en la restauración.
Se busca diversificar los lugares de buen comer, proponer platos de los más diversos países: comida nacional, destacándose Lo Nuestro, Cocolón; japonesa o fusión (Akai, Fussion, Noe); española (Tasca de Sancho. Guijo de Ávila); lugares que ofrecen al mismo tiempo comida asiática, peruana, internacional (Nuvó, Kong, Alo); parrilladas (del Ñato y El Fogón), Positano para los italianos, Chez Stéphane (francés), El Rincón de Lichi para la originalidad y la simpatía.
Los Crêpes de Nico, El Sion Lung (chino), La Maison de la Fondue (suizo), el Red Crab y El Cangrejo Rústico, rincones árabes, entre otros establecimientos.
En los locales del Gourmet Deli se ha procesado una nueva carta a cargo de su recientemente nombrado gerente, el chef español José Antonio Blanco, la que contará con novedades y estará en marcha cuando se publique este artículo. No puedo opinar mayormente acerca de ella pues suelo hablar de los que tengo en mi plato y no puedo elucubrar hasta probar una especialidad.
Lo que sí pude apreciar en el Gourmet Deli Resto-Bar es el cálido y simpático ambiente que reina allí, la gentileza de un personal con evidente formación hostelera (Oro Verde).
Si desean llegar a un lugar donde puedan picar, formar su propio menú mediante un abanico de posibilidades (lo que ahora suelen llamar combos) hallarán allí lo que buscan. Me deleité con rollos primavera (cuatro por $ 4,25 dólares), ensalada asiática, la que llevaba pollo glaseado al sésamo sobre lechuga romana ($ 5,50).
Pero de igual manera hubiera podido escoger alitas de pollo en salsa BBQ, calamares a la romana, antipastos de fiambres y quesos, hayacas, humitas, cebiches, hamburguesas, salmón, filete miñón, risotto, fettuccini, espaguetis y otras pastas, una selección corta pero sabrosa de postres.
Los precios de la carta que se me presentó oscilaban entre $ 2,50 (humitas, hayacas) y $ 16,50 (filete miñón a la pimienta) pero la mayoría de los platos se encuentra por debajo de los diez dólares.
Como si fuera poco, están los sándwiches (vi al paso el de pollo teriyaki, el infaltable Club, el submarino, el cubano, el Neptuno con atún, camarones picados).
En sí, Gourmet Deli no inventa una fórmula, pero la presenta en las mejores, hasta impecables condiciones. Ambiente favorable para las reuniones entre amigos, mesas al aire libre o en ambiente acondicionado, excelentes limonadas, jugos frescos, variedad de cafés (bebí un excelente expreso).
La ventaja que tiene Gourmet Deli es el respaldo de un hotel de cinco estrellas, lo que significa abastecimiento inmediato, total, en lo que se refiere a ingredientes, panadería, pastelería. Está la experiencia con todos los años de existencia de un establecimiento prestigioso.
También resulta esencial la gama de precios que nunca resulta ofensiva. Se nota el afán que tiene el personal de derrochar amabilidad sin servilismo, la sutil forma de agradecer a un cliente llamándolo por su nombre si ha pagado con tarjeta de crédito.
En el personal del Oro Verde (Quito, Machala, Cuenca) se advierte la importancia de las relaciones humanas: no se ha perdido.
Repetí mil veces la frase de Brillat Savarin “Recibir a nuestros amigos es encargarnos de su bienestar mientras se hallan bajo nuestro techo”. Un ambiente cálido facilita mucho las conversaciones amables.
Gourmet Deli Resto-Bar, c.c. La Torre, local A-6. Atención de domingo a miércoles de 08:30 a 22:00; jueves, viernes y sábados de 08:30 a 24:00. Telf.: 283-8600.