- MAY. 13, 2009 - Foto - Cine y TV - EL UNIVERSO
Parece que el equipo detrás del programa de farándula Caiga quien caiga se ha tomado este título de manera literal. La pérdida de sus conductores originales parece no ser una razón para ajustar tuercas y considerar otros nombres y estilos. Caiga quien caiga termina traduciéndose a un “Váyase quien se vaya”, aquí no pasa nada.
Yasú Montero fue la primera en despedirse por ofertas laborales, seguido de su conductora estrella Marián Sabaté. Finalmente, Angelo Barahona abandona el programa regresando a su anterior canal RTS. A pesar de esos drásticos cambios, el formato del programa se mantiene, el set no sufre cambios mayores, mientras que la conducción, notas y entrevistas siguen como en el primer día, solo que los protagonistas son otros. Con la llegada de Sharon el programa llega a un punto donde debe parar, analizarse y ver qué dirección tomar. Este espacio nació como un vehículo para Sabaté y Barahona y si estas piezas ya no forman parte del mismo, este debe cambiar; y ese cambio será beneficioso para todos los involucrados.
Canal Uno necesita de un programa de farándula, y seguir con la propuesta de Caiga quien caiga, espacio que nunca funcionó como se esperaba, es una necedad. Este necesita de algo que lo separe de su pasado y le brinde cierta ventaja frente a la competencia. Estas beldades, a cargo del barco a la deriva, no pueden salvar algo que no es suyo, deberán abordar una nueva nave que tenga nombre propio. Caiga quien caiga, venga quien venga, este es el programa de Angelo y Marián. Es tiempo de cambiar.