martes 12 mayo Columnistas

Plutarco Naranjo naranjo@lenguaje.com

Quito colonial en crisis

Ocurrió mientras éramos una colonia española y la Real Audiencia de Quito, a más de su territorio de administración directa, abarcaba las provincias de Guayaquil, Cuenca y Popayán.

Por entonces, las así llamadas reformas borbónicas, que la Corona había dispuesto para fomentar en España sus propias industrias, resultaron fatales para la Real Audiencia de Quito.

En 1799, cuando llegó a Quito el nuevo presidente, Barón de Carondelet, la capital y la región central de la Sierra atravesaban una crisis alarmante.
Carondelet, quien fuera uno de los mejores presidentes y quien se preocupara con seriedad por el progreso de la Audiencia, informó a la Corte: “La época de la decadencia de estas provincias ha sido sin la menor duda la de sus fábricas y obrajes, ocasionada por la grande introducción de los paños de segunda, lienzos, y demás ropas (españolas) en estos reinos, con los cuales no pueden competir sus similares en los mercados de Lima, y demás de todo el Perú, que antes se surtían de Quito abundantemente”. 
Mencionemos de paso que la Audiencia había sido desde antes una gran exportadora de obras de arte y artesanías.

Pero ahora, agravando la severa merma en las“La mayoría de la población está imposibilitada de pagar tributos, impuestos y deudas al fisco, en razón de su pobreza y la falta de moneda circulante”. exportaciones de nuestras fábricas y obrajes, se había incrementado el impuesto “situado” (se lo llamaba así), cuyo importe se enviaba a Cartagena para cubrir gastos de defensa. Carondelet menciona que de la caja fiscal de Quito los envíos fueron creciendo de 30.400 pesos en 1776, a 102.000 en 1778, y a 500.000 en 1785. Por si aquello fuera poco, otros egresos pesaban sobre la ya débil economía quiteña. Por ejemplo, el envío anual de una suma considerable a Lima para la Universidad de San Marcos.

Por lo demás, hubo muy buenas iniciativas que fracasaron. Así, la del Barón, que en un afán por incrementar las exportaciones de la Real Audiencia, pidió autorización para abrir una vía hacia Esmeraldas, y a través de ella poder enviar hacia Panamá las mercaderías. Absurdamente, Carondelet vio negada su petición.

En 1800 se quejaba al Ministro de Colonias: “La mayoría de la población está imposibilitada de pagar tributos, impuestos y deudas al fisco, en razón de su pobreza y/o la falta de moneda circulante. Con este motivo han salido anualmente de estas provincias de doscientos cincuenta a trescientos mil pesos en plata, cuando apenas han entrado en ellas por el comercio exterior ochenta mil…”. Así pues, la Real Audiencia de Quito había ido perdiendo su liquidez monetaria.

Son en conjunto estos y otros factores, (que pergeñaré en próximas ocasiones) los que a la postre impulsaron a Quito a desconocer al gobierno español y elegir su propio gobierno, presidido por la Junta Suprema Gubernativa, el 10 de agosto de 1809.

Ahora, cuando nos separan muy pocos meses de la conmemoración de su bicentenario, bien merecen recordarse estos antecedentes de la primera gesta libertaria del continente.

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