“Siempre he tenido una relación muy particular con la obra de él, pues cuando estudié Arquitectura en Guayaquil, antes de dedicarme al teatro, uno de los trabajos más queridos e interesantes para mí fue la investigación que tuvimos que hacer con unos compañeros sobre la obra de este maravilloso arquitecto, y particularmente por la evocación y relación tan íntima que tuvo con la naturaleza y que se observa en sus trabajos”, indica la también presidenta de la Corporación Teatral Tragaluz.
En 1900, el empresario Eusebio Güell propuso a Gaudí la construcción de un parque en la entonces Villa de Gracia, de unas 15 hectáreas de extensión y con grandes desniveles. Concluido en 1914, el parque posee tres construcciones principales: la Gran Escalinata, que va de la entrada al Templo Dórico, con un medallón circular que contiene el escudo de Cataluña y un dragón; el llamado Templo Dórico, conjunto de 84 columnas que soportan una gran plaza o teatro griego, que funciona en el centro del parque como un mirador de la ciudad; y la Portería, edificio de gran belleza.
“He estado en España varias veces, viví en Madrid más de un año y pude visitar diferentes ciudades, entre ellas, Barcelona. No había vuelto allá en estos últimos años, por lo que esta vez aproveché el tiempo que me quedaba libre para mirar las construcciones de Gaudí, como la Casa Milá, la Casa Batlló y el Templo de la Sagrada Familia, otra de mis obras favoritas. Barcelona es una ciudad con un atractivo arquitectónico muy fuerte para mí”, agrega.